La Verdad del Tawhid y el Velo de las Causas
El principio fundamental del Islam y la ética sufí es establecer en el corazón el tawhid, es decir, la unidad de Allah, de manera completa. El ser humano a menudo se aferra a medios superficiales y causas, cayendo en la negligencia de olvidar al verdadero poseedor del poder. Sin embargo, como señaló Hazrat Abdülkadir Geylânî, las causas son velos extendidos contra la esencia de Allah. Mirar lo que está en manos de los demás, esperar sustento y bondad de seres finitos, es una forma sutil de shirk que oscurece el corazón. Para poder ser un verdadero muwahhid (un creyente en la unidad de Allah), el corazón debe conectarse únicamente con Allah y apartarse del falso poder de los humanos. En lugar de presentar necesidades a los siervos, se debe pedir al Creador, el único dueño absoluto de todo, que es la señal de la verdadera fe y libertad.
El Peligro de Depender de la Gente
Confiar en seres humanos finitos, buscar ayuda de ellos y actuar según sus elogios o críticas, esclaviza espiritualmente al individuo. Hazrat Geylânî advierte contra esta idolatría oculta diciendo: “Cada cosa sobre la que te apoyas y confías es tu ídolo”. Cuando los humanos, los reinos, los sultanes y las riquezas se convierten en dioses, el verdadero culto se ve afectado. Si una persona actúa no por complacer a Allah, sino para ganar la aprobación de la gente, sus acciones son en vano. Toda bondad y todo mal están en el poder de Allah; los siervos son solo medios. Por lo tanto, cuando sufrimos un daño o obtenemos una bendición, estamos obligados a ver al verdadero agente detrás, es decir, Allah, el Müsebbibü’l-Esbap (la Causa de las Causas).
Verdadera Confianza y Libertad Divina
La verdadera confianza implica arrancar por completo las causas del corazón e creer con certeza que nadie tiene poder más allá del poder de Allah, tanto en el bien como en el mal. Cuando el siervo confía toda su existencia y sus necesidades únicamente a Allah, todo en el universo comienza a servirle. Hazrat Geylânî, quien dijo: “Toma todo por la puerta de Allah”, anuncia que lo que proviene de Él es lo mejor y lo más abundante, y que no hay fatiga en lo que se toma de allí. Un corazón liberado de la oscuridad de asociar a los humanos y las causas con Allah saborea la verdadera libertad y no experimenta humillación ante ningún poder finito.

