La Ocupación del Qalb (el corazón) por Preocupaciones Mundanas
Una de las mayores enfermedades que paralizan la vida espiritual del ser humano es la inagotable ansiedad por el sustento. Se cae tan profundamente en las preocupaciones pasajeras de la vida mundanal que se olvida al Mutlak Rezzak (el Proveedor Absoluto, es decir, Allah) y se idolatrizan las causas. El venerado ʿAbd al-Qādir al-Geylânî critica severamente este estado de negligencia, subrayando lo infundado de afligirse por el sustento: "No te aflijas por tu sustento. Él te busca a ti; te busca de tal modo que tú no podrías buscarlo como él te busca a ti". El ser humano, tras haber asegurado su manutención de hoy, no debe cargar con la preocupación del mañana. Pues ni siquiera es seguro que lleguemos al día siguiente. Así como no buscamos el ayer, encomendar el mañana con la misma entrega a Allah es uno de los requisitos más fundamentales de la servidumbre.
El Equilibrio entre Trabajar y Confiar en Allah
En el Islam, abandonar la ansiedad por el sustento no significa dejar de trabajar ni de esforzarse. El siervo debe aferrarse a causas lícitas para obtener su sustento de manera halal, pero debe evitar con firmeza atar su qalb (el corazón) a estas causas. Trabajar es tarea del cuerpo, mientras que el tawakkul (la confianza en Dios) es tarea del qalb (el corazón). El sultán de la espiritualidad, al-Geylânî (que Allah esté complacido de él), dice: "Como tu iman (la fe) no ha alcanzado la perfección, no puedes soportar bien la estrechez. Esfuérzate por asegurar tu manutención... Cuando tu iman (la fe) alcance la perfección, entonces necesitas el tawakkul (la confianza en Dios). Confía en Allah. Sigue trabajando; pero confía en Allah más que en tu propio esfuerzo". El verdadero poseedor de tawakkul (la confianza en Dios) es aquel que, incluso mientras suda en su tienda o en su campo, espera su sustento no de su cliente o de su patrón, sino directamente de la gracia de Allah.
Eliminar las Causas y Ver al Rezzak (el Proveedor)
Un creyente que desea ascender en las maqām (las estaciones espirituales) debe comprender que el sustento no es sólo resultado del trabajo mundanal, sino una consecuencia del decreto divino. Correr tras lo mundano con avidez daña el iman (la fe) y convierte a la persona en siervo de las criaturas. Extender la mano a las personas, esperar ayuda de ellas, es una objeción oculta a la rezzākiyya (la cualidad de Proveedor) de Allah. Aquellos que alcanzan el secreto de "Toma todo de la puerta de Allah. Lo que viene de Él es lo mejor y lo más abundante. En lo que se recibe de allí no hay fatiga" dejan de lado la ansiedad por el sustento. Si realmente hubiéramos alcanzado la maʿrifa (el conocimiento de Dios), estaríamos con Él, creeríamos en Él y no nos destruiríamos persiguiendo el sustento. Su majestad y amor nos apartarían de las vulgares preocupaciones por la manutención. Un qalb (el corazón) que se libera del miedo por el sustento alcanza la libertad absoluta y la riqueza interior.

