Invitación a Morir al Seraje y a la Pasión
En la ética sufí, la muerte espiritual, denominada "Fenâ", no es una aniquilación física; sino la liberación del corazón de la dependencia de las criaturas, la pasión (hevâ) y la voluntad personal. Abdul Kadir Geylani describe este proceso impactante de la siguiente manera: Cuando mueres al seraje, se te dice: "Que Allah tenga misericordia de ti y te haga morir a la pasión."; Cuando mueres a la pasión, se te dice: "Que Allah tenga misericordia de ti y te haga morir a tu voluntad y deseo.". Estas etapas permiten que el ego se desprenda gradualmente de todas las expectativas transitorias y se centre únicamente en la Realidad (Hakk). Cuando mueres a tu voluntad, se te dice: "Que Allah tenga misericordia de ti y te resucite con una vida sin muerte.".
Vivir por la Voluntad de Allah Después de Transcender el Ego
El siervo que alcanza la verdadera resurrección ya no actúa según sus egoístas deseos, sino según la gracia y la voluntad de Allah. Que seas enriquecido con una riqueza sin pobreza después de ti, que seas perdonado con una generosidad sin privación después de ti. Que seas aliviado con una comodidad sin infelicidad después de ti, que seas bendecido con una bendición sin dolor después de ti. Que seas iluminado con conocimiento sin ignorancia después de ti, que alcances una seguridad sin miedo después de ti. Ese siervo se ha convertido en el ser humano más libre de la tierra y del cielo; porque no le quedan ataduras mundanas que lo esclavicen.
Ser Dueño de la Verdadera Unidad (Tawhid) y Certeza (Yakîn)
El siervo que disuelve su ilusión de existencia en el camino de Allah, pisa un reino eterno mientras está en este mundo. Hasta que las esperanzas se hagan realidad, las palabras sean confirmadas. Así, te conviertes en un azufre rojo (kibrît-i ahmer) invisible a los ojos, un amado incomparable (azîz), una joya única sin compañera (güzîde), un único insustituible (yegâne). ¡La santidad se sella contigo! ¡Te transformas en abdal!. Los elegidos, los humildes, los marginales, el pastor, la manada, los imanes, la ummah y toda la humanidad son protegidos de las calamidades contigo. Te conviertes en el gobernante de las tierras y de los siervos. Porque cuando te desapegas del pueblo de tu ilusión de ser, eres contado como muerto; si Allah lo desea, hablarás.

