El Comer del Avam con su Ego, y del Mu’min con la Sharia
El sustento es una generosidad divina de la que todo ser vivo en el universo necesita para vivir. Sin embargo, la forma en que se recibe y se consume este sustento cambia radicalmente según el nivel espiritual del individuo. La gente común (los extraviados), esclavos de su ego, comen sin límite para obtener placer, ostentación y satisfacer sus deseos sensuales. Pero el creyente, poseedor de fe, come “según el secreto de comer con el mandato de la religión”, observando lo lícito y lo ilícito, solo con la intención de fortalecer sus actos de adoración, con moderación y gratitud. Él no come para saciarse, sino para poder mantenerse vigoroso ante la presencia de su Señor.
La Etiqueta del Comer del Santo
El sustento de los siervos santos (Velíes) y Abdales, que ascienden a niveles espirituales aún más elevados, es completamente diferente. “El siervo santo añade a esto el mandato divino y espiritual, también escucha la prohibición que viene de su corazón… El kutb es el ministro, este come siguiendo la manifestación de la acción divina”, 13. No extienden sus manos ni siquiera cuando se les presenta un sustento lícito, a menos que reciban una inspiración del Corazón de “puedes comer”. Su comer y beber, su silencio y su hablar están completamente bajo el control de la Voluntad Divina. Han muerto sus propios apetitos egoístas y han llegado a estar satisfechos con la acción de Dios.
Herencia Profética y Ser Según la Sunna
El ser perfecto (Kamil), que se encuentra en la cima de la jerarquía del Waliato, en el rango de “Qutb”, realiza esto en su forma más pura y perfecta, directamente según la Sunna del Resullá (s.a.v.). “El Qutb es como el Profeta (s.a.v.) en su comer y en todas sus acciones”. No se queja por el hambre ni se da a la complacencia en medio de las bendiciones. Como se considera un viajero extraño en el mundo 13, acepta cada bocado con gratitud, preocupándose por los problemas de la Ummah y completamente dentro de una conducta profética.

