Clásicos del Sufismo · junio 21, 2026

Derechos Mutuos y Ética Familiar en el Matrimonio

Paciencia y Trato Magnánimo hacia el Cónyuge La religión islámica considera a la familia como el baluarte de la sociedad y la espiritualidad. La paciencia y tolerancia que los cónyuges muestran entre sí dentro de la …

Paciencia y Trato Magnánimo hacia el Cónyuge

La religión islámica considera a la familia como el baluarte de la sociedad y la espiritualidad. La paciencia y tolerancia que los cónyuges muestran entre sí dentro de la familia conlleva una gran recompensa en términos de adoración. El Profeta (la paz sea con él) dijo: “A un musulmán que muestra paciencia ante los malos hábitos de su esposa, Alá Todopoderoso le concede la misma recompensa que a Job”, demostrando así el valor espiritual de soportar las dificultades del matrimonio. El hombre no debe ser grosero ni severo con su esposa, sino tratarla con humanidad y compasión. Sin embargo, cuando se cruzan los límites de la religión y la moral o se observa una injusticia (múnker), también debe dejar a un lado la suavidad y mostrar su autoridad en nombre de la protección de los límites divinos.

Moderación en los Celos e Investigación de lo Oculto

La confianza es esencial en el matrimonio. Los cónyuges deben proteger el honor del otro y ser moderados (gayret) en sus celos. Alimentar sospechas infundadas, la terquedad y la investigación constante de los asuntos ocultos del cónyuge puede convertir el hogar en una prisión, lo cual no es compatible con la ética islámica. El Profeta (la paz sea con él) prohibió que los cónyuges investigaran los aspectos privados, las vergüenzas y los defectos del otro. Evitar los enfoques sospechosos que causan tormento al otro y rompen sus corazones es una condición fundamental para la armonía familiar.

Sustento de Necesidades y Renta Halal

Proporcionar el sustento a la familia es un deber obligatorio para el hombre dentro del marco islámico. El esposo está obligado a alimentar a su familia con una renta halal, y ser tacaño en este aspecto es tan incorrecto como caer en el lujo y el despilfarro. El versículo “Coman y beban, pero no sean derrochadores” (A’raf, 31) determina la medida de consumo familiar. La mujer debe proteger los bienes de su esposo, no serle infiel, ni perseguir el despilfarro y la ostentación. Ambas partes deben recordar que su objetivo principal al edificar el hogar es criar generaciones virtuosas que alcancen el agrado de Alá.