Clásicos del Sufismo · junio 21, 2026

Despertar del Sueño de la Negligencia: El Valor del Tiempo y el Momento en el Sufismo

Definición y Destrucción de la Negligencia La negligencia es olvidar el propósito de la creación del ser humano, la constante supervisión (murakaba) de su Señor y la absoluta certeza de la muerte, sumergiéndose en las …

Definición y Destrucción de la Negligencia

La negligencia es olvidar el propósito de la creación del ser humano, la constante supervisión (murakaba) de su Señor y la absoluta certeza de la muerte, sumergiéndose en las preocupaciones transitorias de la vida mundana. Abdülkadir Geylânî (que Allah lo apruebe) aconseja encarecidamente a la persona que reúna sus sentidos y “despierte del sueño de la negligencia y lávese la cara con agua de discernimiento”. Porque el corazón que olvida a Alá se vuelve espiritualmente ciego con el tiempo; incluso si adora, esto no puede ser más que una forma sin vida. Permanecer ajeno al trato y los mandatos de Allah Todopoderoso es la peor calamidad que le puede ocurrir a un siervo 15; porque los negligentes se refugian en la misericordia de Alá para atreverse a pecar.

Ser Hijo del Tiempo: Valorar el Momento

En la tradición sufí, el tiempo es muy valioso; una persona está obligada a dar su debido valor al “momento” en el que se encuentra. Ibn Ataullah al-Iskendari resume esta situación de la siguiente manera: “Si estás en el mundo, tu tiempo es del mundo; si estás en el más allá, tu tiempo es del más allá. Si estás alegre, tu tiempo es alegría; si estás triste, tu tiempo es tristeza”. Es decir, la orientación espiritual de una persona determina cómo se da forma al significado de su vida. Luchar con los arrepentimientos del pasado o soñar con las preocupaciones del futuro (tul-i emel) hace que el siervo pierda el “momento presente” que tiene en sus manos (vakti fevt etmesine). La verdadera confianza es purificar el tiempo de la confusión de la espera sin preocuparse por el pasado ni mirar al futuro.

Conservación del Tiempo y Salvación Eterna

Para los hombres de conocimiento, la mayor adoración es poder pasar cada respiración en el recuerdo y la presencia de Alá. “La adoración más excelente es conservar el tiempo”. El siervo debe pasar su tiempo no para los deseos de su ego, sino de acuerdo con la complacencia de Alá. Para el siervo que gestiona bien el tiempo y valora sus momentos con dhikr, reflexión y servicio, el más allá se convierte en un hogar de felicidad eterna. No hay que olvidar que antes de que venga el ángel de la muerte, aquellos que alcanzan el secreto de “morir antes de morir” y despiertan espiritualmente en este mundo han hecho la mayor preparación para enfrentar las terribles escenas del más allá.