La pobreza que acerca a la incredulidad
Una de las pruebas más difíciles que enfrentan los seres humanos en la vida terrenal es la dificultad material (la pobreza). El dicho del Noble Profeta (s.a.v.): “La pobreza está tan cerca de la incredulidad”, es una señal contundente de cómo la impaciencia del siervo ante la escasez de sustento y la objeción al destino pueden arrastrarlo rápidamente a la asociación con Dios y a la falta de fe. Porque un siervo que sufre problemas de sustento, cuando abandona la paciencia y comienza a decir: “¿Por qué me pasan estas cosas?”, comienza a cuestionar la absoluta justicia y sabiduría de Allah. Se cae en la incredulidad objetando y acusando a Azze ve Celle y dudando de Su promesa. Muere extraviado, agraviándose de su Señor e incluso negando Sus versículos.
La paciencia y la gratitud transforman la pobreza en riqueza
Por el contrario, para un creyente con fe, la escasez no es una destrucción sino un proceso de purificación espiritual (kefaret). El siervo cree en Allah, se somete a Azze ve Celle en todas las cosas, cree que Él facilitará Su sustento y que todo lo que le sucede no es debido a sus errores y que cada uno de sus errores no causará una calamidad. Lo que le alcanza no lo lleva al error. Tampoco lo que lo lleva al error lo alcanza. Para el creyente que posee esta conciencia, la pobreza no es incredulidad sino un medio para acercarse (a Allah). Él, Azze ve Celle, lo somete a pruebas con calamidades y pobreza; entonces comienzan los deseos y las súplicas. Mientras estos dos persisten en él, se hace realidad el dicho de Aleyhissalâtü Vesselâm.
La verdadera riqueza y la asamblea de los elegidos
El siervo que supera la prueba de la pobreza sin rebelión se vuelve espiritualmente el más rico de la tierra. Buscamos refugio en Allah de esto. Esto es la pobreza olvidada, de la cual incluso el Profeta -sallâllahu aleyhi vesellem- buscó refugio en Allah. El segundo tipo de persona es aquel que Allah –el Azîz y Celîl– elige (istifa) y prefiere (ictiba). Él lo hace de entre Sus siervos más selectos, Sus amigos e íntimos. Los pobres pacientes estarán en el asamblea del Rahmân el Día del Juicio. En el mundo han purificado sus corazones de la asociación con Dios, de depender de los demás y de aferrarse a las criaturas. Esta inmensa confianza transforma la pobreza en la más grande corona de riqueza eterna.

