Clásicos del Sufismo · junio 21, 2026

El Secreto de la Sinceridad (İhlas): Alejar las Acciones de la Vanidad y la Ostentación

La Importancia de la Sinceridad (İhlas) y el Desastre de la Vanidad (Riya) El único requisito para que las acciones y todas las buenas obras sean aceptadas por Allah es la sinceridad (İhlas). Una adoración sin sinceridad …

La Importancia de la Sinceridad (İhlas) y el Desastre de la Vanidad (Riya)

El único requisito para que las acciones y todas las buenas obras sean aceptadas por Allah es la sinceridad (İhlas). Una adoración sin sinceridad es como un cuerpo sin alma o una cáscara vacía. Solo usar una túnica de derviche con la intención de lucir ante el público no tiene más diferencia que la tela zünnar que los magos ataban a sus cinturas. Aquel que aparenta realizar sus actos de adoración por Allah, pero espera la alabanza de las personas en su corazón, lleva una señal de hipocresía y no obtiene nada más que cansancio. Porque la belleza de las acciones debe ser únicamente con el propósito de cumplir con el deber de la servidumbre, sin un deseo previo o buscando ostentación.

Los Grados de la Sinceridad (İhlas) y su Desarrollo

La sinceridad (İhlas) es una cualidad que se profundiza según el estatus espiritual del siervo. Para alcanzar plenamente la sinceridad (İhlas), que es el alma del conocimiento y la acción, es necesario arrancar de corazón todo lo que no sea Allah. La sinceridad (İhlas) de aquellos que avanzan en el camino del sufismo varía según los grados de los justos (ebrar) y los cercanos a Allah (mukarrabin). La sinceridad de la congregación de los justos (ebrar) es confiar en su propio yo, al mismo tiempo que oculta sus acciones de la vista pública; mientras que la sinceridad de los mukarrabin es observar cada acción que realiza con el poder y la capacidad de Allah, sin ver ninguna existencia en sí mismos. Este segundo nivel es el grado más alto de sinceridad (İhlas) en la unidad.

Buscar Únicamente el Agrado de Allah

Aquella persona que aspira al agrado de Allah no debe prestar atención a la aceptación o el rechazo de las personas. El siervo sincero (İhlas) toma una bendición no por la propiedad, sino por el verdadero dueño de la propiedad, Malik; busca la esencia en el reino de Halik, y no la cáscara en manos del pueblo. Como dijo Isa (paz sea con él), “La buena obra es aquella cuya alabanza no se espera”. Cuando el siervo abandona todo beneficio mundano o egoísta en sus acciones y realiza cada cosa únicamente por Allah, alcanza el secreto de “Ninguna acción sería digna de aceptación a menos que tuviera su hermoso velo” y saborea la verdadera servidumbre.