Ordenar el bien y prohibir el mal
Una de las tareas más fundamentales de la religión del Islam y uno de los pilares más fuertes que sostienen a la sociedad es el "Emr-i bil-maruf ve nehy-i anil-münker" (ordenar el bien y prohibir el mal). El imán al-Ghazālī, en la sección de Âdât (costumbres) de su obra Iḥyāʾ, trata este tema en detalle y afirma que es una "fard kifāya" (obligación colectiva) para los musulmanes22, 48, 49. Si en una sociedad no quedan individuos dotados de conocimiento y sabiduría que puedan cumplir con esta tarea, toda la sociedad se precipita hacia una decadencia espiritual y el pecado. Permanecer en silencio ante la propagación del mal equivale a ser cómplice de ese mal; pues si no se impide a quienes hacen un agujero en el barco, todo el barco se hundirá.
La cortesía en la advertencia y el deber de la gente de conocimiento
Al cumplir con el deber de prohibir el mal, existen normas de cortesía muy delicadas que deben observarse. La persona que advierte debe, ante todo, ser poseedora de conocimiento, paciente (sabr, la paciencia) y compasiva. Una advertencia realizada con rudeza o humillando a otros en público trae más perjuicio que beneficio, y conduce a la obstinación y al odio50, 51. Un verdadero sabio es como un médico que se acerca con compasión y ofrece curación a su paciente. ʿAbd al-Qādir al-Jīlānī expresa que los religiosos que guían a los ignorantes y rechazan el mal deben inculcar los mandatos de la sharia (la ley sagrada) al pueblo con sabiduría y amor.
Paz social y complacencia divina
En una sociedad donde no se impide el mal y las injusticias se consideran naturales, la misericordia divina no se manifiesta y las calamidades se generalizan. El deber de emr-i bil-maruf exige preocuparse por el sufrimiento del prójimo y ser un escudo contra la decadencia moral de la sociedad. Quien se ocupa solo de su propia adoración y cierra los ojos ante las inmoralidades de su entorno no puede alcanzar la verdadera salvación. Mostrar el camino correcto a la sociedad bajo la guía de verdaderos sabios "que os invitan de la duda a la certeza, de la enemistad a la sinceridad, del fingimiento a la ikhlas (la sinceridad)"47, y establecer la verdad y la justicia en la tierra, es la responsabilidad más noble que recae sobre los hombros de cada creyente consciente.

