Trabajo como un deber de servicio
En el Islam, el *tevekkül* no es sentarse ocioso y decir: “Alá enviará mi sustento de todos modos”. Existe un orden (sünnetullah) en el mundo y trabajar de acuerdo con este orden es obligatorio. Geylânî (k.s.) explica que el primer paso del *tevekkül* es aferrarse a las causas en medidas legítimas, dando ejemplos de la vida de los profetas: “Los profetas trabajaron, pidieron prestado, se aferraron a las causas… combinaron el trabajo con el *tevekkül*”. El siervo está obligado a arar su campo, abrir su tienda y buscar su sustento. Sin embargo, este trabajo debe realizarse no con codicia y idolatrando al mundo, sino únicamente con la intención de obedecer (el *sünnet*) de Alá.
Ver el Poder Detrás de las Causas
El lugar donde se pone a prueba el verdadero *tevekkül* es el estado interno del siervo después de trabajar. Si una persona cree que su sustento proviene de su empleador, cliente o propia mente, entonces ha divinizado (ídolatrado) las causas (*shirk*). “El significado real del *tevekkül* es no tener conocimiento de las causas… que nadie tenga palabra en la bondad y la maldad más allá del poder de Alá”. Las causas son simplemente un velo o una herramienta inanimada ante el poder de Alá. La persona que confía sus asuntos a Alá sabe que Él es quien da y quien toma.
Liberarse de la Preocupación por el Sustento
El creyente cuyo corazón está lleno de *tevekkül* se libera de la esclavitud llamada preocupación por el sustento. Hazrat Geylânî dice: “Pide sus necesidades a Él con su lengua y, mientras continúe pidiendo y esperando una respuesta, Él, Exaltado y Majestuoso, se las dará”, anunciando que Alá nunca abandonará al siervo que confía en Él. Vivir en el mundo de las causas mientras se mantiene el corazón completamente ligado a Quien las creó es como embarcarse en un barco inquebrantable en un mar tormentoso. El siervo *muwahhid* suda con su cuerpo entre la gente, mientras que su corazón vive eternamente en paz y seguridad en presencia del Creador.

