En la Religión, Evitar los Excesos
El Islam ordena evitar el exceso y la carencia (los extremos) en todas las áreas de la vida humana, buscando una vida equilibrada. En la adoración y la vida espiritual, el punto más firme es mantenerse en rectitud. El Profeta (s.a.v.) advirtió a su ummah sobre este tema, diciendo: “Prefieran siempre el camino medio, porque los que avanzan y los que retroceden regresarán a él”. Muchas personas que ingresan por primera vez al camino espiritual, con la emoción y el entusiasmo iniciales, se imponen cargas de adoración demasiado pesadas. Sin embargo, el alma no puede soportar esta carga pesada durante mucho tiempo y eventualmente aparece el hastío. En cambio, la esencia de la religión es que el siervo extienda su deber de servidumbre a su Señor a toda la vida y lo continúe de manera equilibrada, sin cansarse, sin aburrirse.
Las Acciones Más Queridas
Lo que Allah Todopoderoso espera de Sus siervos no son adoraciones ostentosas y momentáneas, sino un servicio estable arraigado en la sinceridad. El Profeta (s.a.v.) estableció una medida muy clara sobre el valor de las acciones y dijo: “En la presencia de Allah, las acciones más queridas son las que son pocas pero constantes”. Este hadiz enfatiza la calidad y la constancia en la adoración, no la cantidad. Porque las grandes adoraciones interrumpidas mantienen el corazón menos vivo y son más efectivas para disciplinar al alma. La constancia demuestra la solidez del vínculo del siervo con su Señor y que la conciencia de la servidumbre está viva en todo momento.
El Peligro de Abandono por Cansancio
Comenzar una adoración y luego abandonarla más tarde debido a la pereza o el hastío del alma representa un gran peligro desde el punto de vista espiritual. Según se narra de Aisha (r.a.), el Profeta (s.a.v.) advirtió contra esta situación diciendo: “Quien abandona una adoración que ha estado realizando constantemente por cansancio, Allah Todopoderoso le desagrada”. La verdad subyacente a esta seria advertencia es la siguiente: si una persona comienza una adoración por el amor de Allah y luego la abandona cediendo a sus deseos, esto es una falta de cortesía ante la presencia divina. Para evitar estar expuesto a esta amenaza, todo musulmán debe elegir acciones que pueda realizar con su fuerza y que pueda mantener con estabilidad durante toda su vida, y continuar su camino de servidumbre con pasos firmes y seguros.

