Clásicos del Sufismo · junio 21, 2026

Kabz y Bast: El Adab Espiritual en los Estados de Angustia y Expansión

Estados Cambiantes y la Disposición Divina El viaje del sufismo (taṣawwuf) nunca es una línea recta, monótona ni fácil. Allah (Dios), para madurar el qalb (el corazón) de Su siervo amado, lo somete a un proceso continuo …

Estados Cambiantes y la Disposición Divina

El viaje del sufismo (taṣawwuf) nunca es una línea recta, monótona ni fácil. Allah (Dios), para madurar el qalb (el corazón) de Su siervo amado, lo somete a un proceso continuo de educación entre los estados de "kabz" (kabz, la constricción, la dificultad, la parálisis espiritual) y "bast" (bast, la expansión, la amplitud, el entusiasmo espiritual). Al-Gaylānī (que Allah esté complacido de él), resume esta ley divina así: "Todos los estados son 'kabz'... Todo lo que se ordena preservar, salvo que esté decretado en el destino, es 'bast'". Un creyente puede sentirse un día sumamente entusiasta por la adoración, ligero como un pájaro y lleno de júbilo (bast); y al día siguiente, experimentar una angustia espiritual y desgana (kabz) como si montañas pesaran sobre él. Estos cambios están completamente bajo la disposición de Allah.

Paciencia en la Angustia, Gratitud en la Expansión

La mayor prueba del siervo ante estos estados cambiantes es no perder su adab (buen comportamiento espiritual). Cuando llega el momento de la constricción (kabz), es imprescindible no rebelarse, no clamar "¿Por qué he caído en este estado, se me ha retirado la misericordia?" y continuar la adoración con sabr (la paciencia). Cuando llega el momento de la expansión (bast), no se debe caer en la arrogancia ni en la ilusión de "ya he alcanzado la perfección", sino practicar shukr (la gratitud). Pues "Si tienes un estado de expansión, también puede transformarse en una situación difícil". Ajustar las velas según cambian los vientos espirituales, pero nunca desviarse del rumbo (la rectitud), es la cualidad del creyente perfecto.

Lo Único Inmutable: La Obediencia

Ya sea en estado de kabz o de bast, la tarea del siervo es aferrarse firmemente a los mandatos externos de la sharia (la ley sagrada). Abandonar la oración en momentos de dificultad o inclinarse hacia lo prohibido en momentos de expansión significa fracasar en la prueba de estos estados. El qalb, en esta espiral de constricción y expansión, se fortalece y purifica como el hierro forjado en el fuego. El siervo que muestra riḍā (la complacencia con el decreto divino) ante la disposición de su Señor sin perder su adab, finalmente alcanza ese estado de absoluta serenidad y cercanía (ünsiyet) que trasciende los estados de kabz y bast.