La Esencia de la Justicia y el Equilibrio Universal
Uno de los pilares fundamentales del Islam y la ética sufí es la justicia. La justicia no es solo una regla aplicada en los tribunales, sino el equilibrio existencial del universo y del corazón. El gran místico Mevlâna Celâleddîn-i Rûmî define la justicia como “regarle agua a los árboles” y la opresión como “regarle agua a las espinas”, resumiendo de manera asombrosa la esencia del tema. La justicia es colocar un beneficio exactamente en su lugar; la opresión es colocar algo en un lugar inapropiado e injusto, lo que solo conduce a calamidades y destrucción 1, 2. Cuando Alá Todopoderoso concede gracia a un pueblo, les otorga gobernantes inteligentes, pensantes y justos; por el contrario, si desea devastar un lugar, deja su gobierno en manos de los opresores. En este contexto, la justicia no es solo una cuestión de gestión estatal, sino también un requisito de la responsabilidad del individuo hacia sí mismo, su entorno y su Creador. El establecimiento de la justicia en el corazón es posible solo cuando todo se coloca en su lugar apropiado según el mandato divino.
La Oscuridad de la Opresión y el Destino del Opresor
La opresión es privar a los inocentes de sus derechos, oprimir a los débiles y atormentarlos. En una nación donde los pueblos débiles y los pobres sufren, los gobernantes deben tener insomnio. Como señaló también Şeyh Sadi-i Şirazi, aunque un opresor pueda poseer poder y esplendor temporal, ni ese esplendor perdura ni su reino; solo queda la amarga factura del sufrimiento infligido a los oprimidos y una reputación duradera y negativa. El opresor es una figura despiadada que incendia el mundo, y dondequiera que extienda su mano, no queda nada de alegría. En realidad, el opresor está cometiendo la opresión contra sí mismo; porque en el día del juicio, el oprimido se aferrará al cuello del opresor y le cargará con todos sus pecados. En este terrible día, el opresor será incapaz de levantar la cabeza por vergüenza.
La Oración del Oprimido y los Límites de la Compasión
Los guías espirituales siempre han aconsejado tener cuidado con las maldiciones de aquellos que sufren opresión. Incluso si se dictaminara una fatwa para matar a un inocente, se ha enfatizado que si deja atrás a sus hijos y familia, se debe tener compasión por ellos, y el pecado del injusto no debe recaer sobre esos familiares inocentes. Es inevitable que un opresor que atormenta al pueblo muera con un mal destino. Por otro lado, la verdadera compasión también requiere establecer límites para el opresor. Sentir lástima por un opresor es, en realidad, oprimir a la gente inocente; porque si el fuego del opresor que incendia el mundo no se extingue, toda una sociedad arderá. Los reinos de aquellos que oprimen al pueblo son presagios de su pobreza y mendicidad en el más allá. La verdadera justicia es entregar lo debido a toda costa y tomar el derecho del débil de la mano del déspota.

