Clásicos del Sufismo · junio 21, 2026

La Piedra Fundamental de la Fe: Lealtad al Pacto Divino y Compromiso con la Promesa

Lealtad al Pacto en el Corazón La esencia del Islam y la fe reside en la fidelidad absoluta a la promesa (ahd) que el ser humano hace al Soberano Creador. Un creyente que emprende el camino espiritual hace una promesa …

Lealtad al Pacto en el Corazón

La esencia del Islam y la fe reside en la fidelidad absoluta a la promesa (ahd) que el ser humano hace al Soberano Creador. Un creyente que emprende el camino espiritual hace una promesa sincera de obedecer a Alá y a Sus mandatos. Abdul Kadir Geylani (que Allah esté complacido con él) recuerda, con la frase: “Cumple tu promesa. No te apartes de ella para que la fe no se pierda y la certeza no te abandone”, cuán importante es la fidelidad al pacto para la permanencia de la fe. Si el ser humano, al enfrentarse a dificultades o pruebas que son pesadas para el alma, se retracta de su promesa o muestra debilidad, apaga con sus propias manos la luz de la fe en su corazón. La promesa hecha a Alá es demasiado sagrada para ser sacrificada por pasiones transitorias o miedos mundanos.

Una Perseverancia Libre de Dudas

En el camino, incontables susurros (dudas) pueden atacar el corazón del ser humano desde Satanás o desde el alma. Los que poseen sinceridad y certeza ignoran estas dudas y muestran una perseverancia inquebrantable como montañas sobre la promesa que han hecho. “Cuando el sentimiento de fidelidad se fortalece y se arraiga por completo, te diriges a las palabras de Alá Todopoderoso: ‘Hoy eres un ser digno de confianza y seguro’ (Yusuf, 54)”. Para poder alcanzar esta divina gracia, la persona debe buscar constantemente el agrado de Allah, sin vacilar, incluso al cambiar de situación. Ningún trabajo, cercanía sentida o deseo egoísta, debe desviarla de su promesa.

Revelación de Secretos y Recompensa Divina

El siervo que permanece fiel a su palabra y abandona las quejas, a pesar de todas las dificultades, experimenta una purificación espiritual. Ya no le queda ningún deseo o anhelo hacia nada más que Alá; en este mundo y en el más allá, no desea nada más que Él 26, 27. El creyente que cumple con su pacto alcanza una vida próspera y placentera (satisfacción espiritual), donde se manifiestan plenamente las acciones de Alá. Las puertas del conocimiento, la gnosis y la verdad se abren sucesivamente a este siervo fiel. Permanecer firme en la promesa redime al siervo de la humillación mundana y lo acerca a la cercanía del ‘Aliyyülâlâ’ y le concede los secretos de los grados del Firdevs en su corazón mientras aún está en el mundo.