Clásicos del Sufismo · junio 21, 2026

Los Secretos de Zekât y Sadaka: La Dimensión Espiritual de Purificar la Riqueza

Zahiri Nisap y Limpieza del Corazón Si bien el zekât, uno de los cinco pilares del Islam, parece ser un acto de culto que protege los derechos de los pobres en apariencia, su verdadera sabiduría radica en purificar el …

Zahiri Nisap y Limpieza del Corazón

Si bien el zekât, uno de los cinco pilares del Islam, parece ser un acto de culto que protege los derechos de los pobres en apariencia, su verdadera sabiduría radica en purificar el corazón del propietario de la riqueza de la avaricia, la codicia y el apego excesivo al mundo. La Sharia ha establecido reglas precisas sobre a quién y en qué medidas se debe dar el zekât. Por ejemplo, una persona que posee un rebaño de camellos debe entregar una hembra de camello cuando alcanza cuarenta y seis camellos y completa tres años entrando en el cuarto año. Estas medidas externas (nisap) son límites legales que prueban la absoluta obediencia del siervo a los mandatos de Allah. Sin embargo, en la dimensión batiní (interna) del zekât, se trata de que el siervo comprenda que la verdadera propiedad de la riqueza que tiene no es suya y alcance la conciencia de ser un depositario.

Condición Anual (Havelân-ı Havl) y su Sabiduría

Para que el zekât sea obligatorio, además de alcanzar la cantidad de nisap del activo, es condición que haya transcurrido un año lunar completo (havelân-ı havl). Los conocedores del irfan llaman la atención sobre las profundas sabidurías de esta regla: El tiempo y los años están moldeados por el movimiento de los cuerpos celestes (felek) y el orden inmutable de Allah en el universo. El transcurso de un año sobre un activo es que esa bendición haya completado un ciclo según la disposición de Allah y haya probado su perdurabilidad. Durante este período, el siervo que no desperdicia sus bienes y los protege se vuelve responsable de dar los derechos del Rezzak, quien le ha concedido esos bienes. Este zekât dado con esta conciencia tanto bendice la riqueza como suaviza el sentimiento de posesión egoísta en el alma.

Deuda a Allah (Karz-ı Hasen)

El Exalted Allah ha hecho una inmensa gracia para curar a Sus siervos de la enfermedad de la avaricia y dirigirlos hacia el gasto: considera las ayudas dadas a los pobres y necesitados como una deuda (karz-ı hasen) dada Él mismo. “¿Quién es aquel que prestará a Allah un hermoso préstamo?” (Bakara, 245) El versículo muestra el valor del gasto en el reino divino. Este estímulo divino es para la continuación de las generaciones y la protección de los necesitados. El creyente que da su zekât y sadaka con sinceridad no dejará esa riqueza en el mundo; por el contrario, lo encontrará como un tesoro eterno e intercesor cuando más lo necesite, el día del juicio.