Clásicos del Sufismo · junio 21, 2026

Murakabe y Muhasebe del Alma: Estar Bajo la Vigilancia Divina en Cada Momento

Murakabe: Significado y Sentimiento de Allah Murakabe es la profunda sensación del siervo de que Allah lo ve, lo escucha y lo conoce en cada momento, en cada movimiento e incluso en cada pensamiento. “Murakabe y …

Murakabe: Significado y Sentimiento de Allah

Murakabe es la profunda sensación del siervo de que Allah lo ve, lo escucha y lo conoce en cada momento, en cada movimiento e incluso en cada pensamiento. “Murakabe y Muhasebe”, mencionado por el Imam Ghazali entre los caminos de la salvación, es la evidencia más clara de haber alcanzado la dimensión de ihsan de la fe. El Profeta (p.b.) definió ihsan como “adorar a Allah como si lo vieras; aunque no lo veas, Él te ve”. “Murakabe es el conocimiento del corazón de estar cerca de Allah Todopoderoso”. Esta conciencia purifica las intenciones del creyente y lo protege de toda hipocresía, tanto oculta como manifiesta, y de caer en la shirk.

La Importancia de Contar con el Alma (Muhasebe)

El entrenamiento espiritual comienza cuando una persona se enfrenta a sus propias fallas y se hace responsable. “Lo más eficaz entre la persona y Allah es la muhaseba del alma”. Los grandes santos, al caer la noche, revisaban individualmente las acciones que habían cometido ese día, pedían perdón por sus errores y agradecían a Allah por sus buenas obras. El hombre inteligente es aquel que juzga a sí mismo y educa su alma en este mundo antes de ser juzgado en el gran tribunal del Día de la Resurrección. Oponerse al alma, extinguir el fuego del orgullo y los deseos, solo es posible con una estricta muhaseba del alma.

La Conservación del Tiempo y la Presencia Divina

Para aquellos que practican Murakabe, lo más valioso es el “momento”. El siervo sabe que el tiempo transcurrido sin mencionar a Allah Todopoderoso, de una respiración a otra, está perdido. Una persona que consume sus respiraciones en negligencia ha perdido las mayores oportunidades de la vida eterna. El creyente que vive externamente con la etiqueta de la Sharia e internamente con la atención del Murakabe comienza a leer la manifestación de la Poderosa Voluntad divina en cada partícula de la existencia. El siervo que alinea todas sus acciones, tanto ocultas como manifiestas, con el agrado de Allah está seguro de los engaños de su alma y alcanza una verdadera tranquilidad.