La Guerra entre la Inspiración Angelical y los Susurros de Satanás
Imam al-Ghazali afirma que el corazón humano está siempre rodeado por dos fuerzas diferentes: Por un lado, la “inspiración angelical” que promete el bien, confirma la verdad y toca el corazón con la luz de Allah; por otro lado, el “susurro satánico” que fomenta el mal, niega la verdad y lleva al hombre a la maldad. El Profeta (s.a.v.) ordenó que aquel que encontrara la inspiración angelical en su corazón alabara a Allah, y aquel que sintiera los susurros de Satanás buscara refugio en Allah. El corazón es un campo de batalla; el hombre abre las puertas de su corazón a los soldados de la fuerza hacia la cual inclina su voluntad.
La Penetración de Satanás en el Hombre y los Malos Hábitos
La aproximación de Satanás al hombre no es simplemente un susurro desde fuera; El Profeta (s.a.v.) nos recuerda que “al igual que la sangre circula por el cuerpo, Satanás también penetra en el hombre”, revelando que el peligro se esconde en las debilidades de la naturaleza humana. Satanás entra en el hombre utilizando debilidades como la negligencia, la ira, los deseos excesivos y la mala sospecha (suizan). La mala sospecha es una de las armas más poderosas de Satanás; porque un hombre que lleva maldad dentro de sí tiende a ver a los demás también como malos. Para disipar los susurros de Satanás no basta con decir “La havle vela kuvvete illa billah”; la verdadera solución es limpiar completamente el corazón de estas malas costumbres, que son las puertas de entrada de Satanás.
Zikr y Vías para Liberarse de los Susurros
Los eruditos sufíes han discrepado sobre si los susurros cesan por completo durante el zikrullah (la remembranza de Allah). Algunos eruditos sostienen que Satanás se calla y retrocede durante el zikr, mientras que otros afirman que los susurros no desaparecen por completo, pero que el corazón queda cubierto por el zikr, haciendo que los susurros sean ineficaces y que el siervo no los escuche. Lo primordial es que el hombre mantenga su corazón bajo murakaba (la vigilancia de Allah). Cuando una persona adopta el zikr como un escudo y arranca la raíz de la mala conducta, todos los caminos por los cuales Satanás puede entrar en el corazón se cierran y el alma creyente alcanza una seguridad espiritual (itminan).

