La naturaleza del samāʿ y su efecto en el qalb (el corazón)
En la espiritualidad islámica, la música y el samāʿ (la audición espiritual) son medios poderosos que movilizan los sentimientos ocultos en las profundidades del qalb (el corazón). El Imām al-Ghazālī (kaddasa’llāhu sirrahu’l-ʿazīz) afirma que escuchar el samāʿ revela el ḥāl (el estado espiritual) que ya existe en el qalb de la persona. Para quien posee amor por Allah (Dios) y anhelo (shawq) de unirse a Él, la música es como un viento que aviva este amor divino; tal persona escucha cada sonido como proveniente de Allah y contempla el poder de Allah en ese sonido. Así, el samāʿ actúa como una red que purifica el qalb y, mediante esta pureza, sirve para captar las inspiraciones de la Verdad (al-Ḥaqq). Sin embargo, para quien tiene el qalb lleno de deseos mundanos y pasiones del nafs (el ego / alma inferior), la música solo funciona como un humo oscuro que excita esos malos deseos.
La diferencia entre el amor divino y el amor metafórico
La belleza, por naturaleza, afecta al ruh (el espíritu) humano. Allah, en Su esencia, atributos y actos, es absolutamente bello y ama la belleza. El amor que sienten los conocedores (ʿirfān) no se dirige a formas o cuerpos efímeros, sino a este Único y sin igual Jamāl Divino (la Belleza Divina). Su belleza no puede compararse con ninguna forma en el mundo de los seres o de las posibilidades. Por ello, llamar "amor" al afecto excesivo por algo que no sea Allah es, en realidad, solo una metáfora. Mawlānā Jalāl al-Dīn al-Rūmī (kaddasa’llāhu sirrahu), subraya que el samāʿ se realiza entre los derviches con el propósito de entrar en éxtasis, aumentar el anhelo por Allah y arrancar de sus corazones el amor por el mundo.
El adab (la cortesía espiritual) del samāʿ y del éxtasis
En las asambleas de samāʿ existen reglas muy sutiles de adab (la cortesía espiritual) que deben observarse. Es imprescindible escuchar con serenidad del qalb, dominar el nafs y evitar toda ostentación. Llorar en voz alta o fingir un estado de éxtasis solo para impresionar a los presentes es riyaʾ (la ostentación). El verdadero éxtasis (wajd) es la efusión del qalb cuando se descorren los velos espirituales y se revelan los secretos. Si la persona, al escuchar el samāʿ, se mueve con una alegría sincera y un gozo divino (surūr), esto se considera permitido; sin embargo, todo debe hacerse conforme al adab de la servidumbre y al ikhlas (la sinceridad). Las asambleas de samāʿ son un método de formación espiritual instituido por los grandes shaykhs y los herederos de los profetas para vivificar los corazones.

