Las Causas como Velos
El ser humano, por su propia naturaleza, tiende a atribuir los eventos que encuentra en el mundo, las bendiciones que le llegan o los daños que sufre, siempre a las "causas" aparentes (otros seres humanos, fenómenos naturales, trabajo, dinero, etc.). Sin embargo, la cima de la reflexión tasawwufí, el verdadero tawhid, es ver al Poder original detrás de todos estos medios, es decir, a Allah. Abdülkadir Geylânî (que Allah lo honre) dijo: "Las causas son velos frente a la esencia de Allah", señalando que esta adherencia a las cosas ciega el corazón. Porque cuando un siervo cree que su comida proviene de su empleador, su curación del médico o su éxito de su propia inteligencia, construye un muro grueso entre él y Allah. Alguien que se aparta de la puerta del Shah y busca ayuda de los porteros queda privado del verdadero honor y favor.
Encontrar al Creador Abandonando los Medios
Un verdadero muwahhid (alguien que unifica a Allah) ciertamente recurre a medios mundanos, pero no atribuye poder independiente a ellos en su corazón. Como dijo Geylânî (que Allah lo honre): "Si trascendes la trampa de las causas, alcanzas al creador de la causa. Si abandonas los hábitos, ves sabidurías más allá de los hábitos". Aunque cada juicio y evento se base en causas, cuando el siervo emprende sus asuntos bajo el decreto absoluto y el destino de Allah, las causas perecederas caen como hojas de otoño, dejando solo al "Müsebbibü’l-Esbab" (el creador de las causas). Si atribuimos poder a los humanos y a las causas independientemente de Allah, esperando algo de ellos o temiendo algo de ellos, eso es en sí mismo shirk 14, 13.
Tawakkul Completo y Libertad Espiritual
Liberar el corazón de las causas otorga una inmensa libertad y tranquilidad al alma humana. El elogio o la censura de los humanos, dar u ocultar, no sacuden ni un ápice el corazón del creyente perfecto; porque sabe que cada partícula en el universo solo se mueve con el permiso de Allah. El siervo que comprende el secreto "No hay otra divinidad excepto Él. Le digo: ‘Sé’ y es", se libera de mendigar en la puerta de las criaturas, ascendiendo a la posición de querido invitado del propio Creador. Quien confía sus asuntos a Allah y no a las causas, asegura su sustento en este mundo sin cansancio y también alcanza la salvación eterna (felah) con la luz del tawhid en su corazón 13, 12.

