Clásicos del Sufismo · junio 21, 2026

Vera y Taqwa: El Camino para Proteger el Qalb Evitando Cosas Sospechosas

La Naturaleza de la Vera y Sus Tres Maqām En la ética islámica y en la senda del sufismo (taṣawwuf), que el qalb (el corazón) se libere de enfermedades espirituales y alcance la curación depende de evitar …

La Naturaleza de la Vera y Sus Tres Maqām

En la ética islámica y en la senda del sufismo (taṣawwuf), que el qalb (el corazón) se libere de enfermedades espirituales y alcance la curación depende de evitar escrupulosamente no sólo lo prohibido, sino también las cosas dudosas (vera, waraʿ: la abstención de lo sospechoso). ʿAbd al-Qādir al-Gīlānī (k.s.) aconseja que, tras sentir un profundo remordimiento por los pecados cometidos en el mundo interior y exterior, la persona debe apresurarse hacia el verdadero estado de vera que sanará el qalb. Farīd al-Dīn ʿAṭṭār señala que existen tres maqām (estaciones espirituales) principales de la vera: la primera, que la persona diga sólo la verdad y lo correcto, ya sea en momentos de ira o de calma; la segunda, que proteja sus órganos de todo aquello que pueda provocar la ira de Allah (Dios) el Poderoso y Majestuoso; la tercera, que sólo tome como objetivo aquello que complace al Altísimo Allah. Estas estaciones permiten que la persona se libere completamente de las ambiciones mundanas y purifique su qalb.

Abandonar lo Dudoso y la Autoevaluación del Nafs

La verdadera vera consiste en abandonar por completo todo objeto y acción que deje dudas en la conciencia, cuya licitud no sea plenamente conocida. Ser poseedor de vera implica también tener presente en todo momento la autoevaluación del nafs (el ego / alma inferior) y evitar caer en la negligencia. Los hombres de espiritualidad han señalado la excelencia de esta virtud diciendo: "¡Dichoso aquel cuya seña en el qalb es la vera, cuyo corazón está limpio de codicia y que somete a su nafs a rendición de cuentas por cada acción!". Pues la codicia por los placeres mundanos es como un yugo en el cuello y un grillete en los pies; para que el ruh (el espíritu) alcance la libertad, es imprescindible romper y arrojar estas cadenas. La vera es, al mismo tiempo, el punto de partida más fundamental del zuhd (ascetismo) y del verdadero tawakkul (la confianza en Dios).

Taqwa en el Equilibrio entre Iman e Ihsan

En el viaje espiritual del ser humano, el iman (la fe) y el ihsan (la excelencia espiritual) que se obtienen sin taqwa (la conciencia de Dios) son incompletos. ʿAṭṭār subraya que en quien carece de taqwa no puede haber iman perfecto, y en quien carece de iman no puede haber ihsan, destacando que evitar las cosas dudosas es una manifestación directa del iman. La taqwa tiene un aspecto exterior y otro interior: el exterior es observar el derecho y la justicia, el interior es la ikhlas (la sinceridad) y la intención en los actos. Pues si una persona, incluso estando en la pobreza y la necesidad, no tiene la taqwa como compañera, puede engañarse a sí misma y caer en el haram (lo prohibido) absoluto. La vera y la taqwa, que son la armadura más sólida que acerca al ser humano a Allah, constituyen la primera condición para apartarse de los adornos ilusorios de este mundo transitorio y caminar hacia la unión eterna.