El Imperativo del Despertar de la Negligencia
El ser humano nace en una negligencia (gaflet) y, a menudo, vive bajo su dominio. Las enseñanzas de Shayj Abdülkadir Geylânî enfatizan cuán importante es despertar de esta negligencia. Recordar a los dormidos, invitar a los extraviados al camino de la verdad, recordar la misericordia divina. Sin embargo, este despertar no ocurre a través de preocupaciones mundanas superficiales, sino mediante una transformación interna. Porque nuestro ego (nefs-i emmare), que actúa según deseos bajos, nos arrastra constantemente a la codicia mundana y a la negligencia. Por lo tanto, el primer paso en el viaje espiritual es disciplinar este ego.
El Peligro del Amor al Mundo y su Obstáculo para la Realidad
Las palabras de Geylânî llaman la atención sobre el peligro del amor al mundo. Los deseos mundanos, como la codicia por la riqueza, el deseo de complacer a la gente, alejan al hombre de la verdad. Una persona que actúa con tales preocupaciones puede terminar desviándose por los caminos de la incredulidad y lamentar sus acciones. La verdadera riqueza no está en los bienes materiales, sino en progresar en el camino espiritual, alcanzando la misericordia divina. Saber que el sustento está predestinado lleva a abandonar el esfuerzo inútil y abre la puerta al arrepentimiento (tevbe) y a la orientación hacia la verdad. El ojo que no puede ver la verdad se vuelve ciego con las pasiones mundanas y pierde los verdaderos valores.
La Importancia del Arrepentimiento, la Sinceridad y la Orientación Hacia Dios
La enseñanza de Shayj Abdülkadir Geylânî centra su atención en el arrepentimiento (tevbe) y la sinceridad (ihlas). El arrepentimiento es aceptar los errores pasados y apartarse de ellos; la sinceridad es realizar las acciones únicamente por complacer a Alá. Estas dos virtudes son la clave para progresar en el viaje espiritual. Orientarse hacia Dios es abandonar la confianza en todo excepto Él y entregarse con toda su existencia. Esta sumisión limpia el corazón del ser humano, abre el ojo del corazón y le permite ver lo que ocurre en el mundo oculto. Aquellos que siguen el camino de Alá evitan los defectos del mundo, se dirigen a Su Señor (Mevla); así alcanzan la verdadera paz. La persona que comprende la verdad deja atrás sus preocupaciones mundanas y se moldea con el amor divino.

