Clásicos del Sufismo · junio 22, 2026

Superando los Susurros del Ego: Avanzando en el Camino de la Verdad

El Pueblo o la Verdad? Es posible comprender la confusión que se experimenta en el mundo interior a través de las palabras de Abdulqadir Geylani. Con frecuencia, nos enfrentamos al riesgo de desviarnos del camino de la …

El Pueblo o la Verdad?

Es posible comprender la confusión que se experimenta en el mundo interior a través de las palabras de Abdulqadir Geylani. Con frecuencia, nos enfrentamos al riesgo de desviarnos del camino de la búsqueda de la verdad debido al atractivo de la vida mundana. La prisa por satisfacer las expectativas del pueblo puede ser un indicador de alejamiento de la Verdad. En efecto, una verdadera búsqueda requiere una transformación interna y esta transformación debe realizarse independientemente de las demandas del mundo exterior. Al igual que el peregrino a La Meca puede tomar el camino de Jorasan, los errores pueden desviarnos de nuestro objetivo; es posible que nos alejemos de nuestro verdadero propósito mientras intentamos alcanzar un objetivo aparente.

La Importancia de la Armonía del Interior al Exterior

Como enfatiza Geylani, la limpieza y sinceridad de nuestro mundo interior deben reflejarse en el mundo exterior. Solo de esta manera puede surgir una verdadera comprensión del Tawhid. Mientras proclamamos externamente nuestro amor por Alá, no debe haber contradicción con el amor al pueblo en nuestros corazones. Esta contradicción solo puede superarse a través del estado del corazón, y no a través del ruido de las palabras. Aquellos que avanzan en el camino de la Verdad deben ignorar los susurros del ego y concentrarse en la purificación interna. Porque el verdadero Tawhid expresa sinceridad interna y una orientación hacia Alá más que manifestaciones externas. Esta sinceridad es el estado ejemplar de los siervos virtuosos.

La Ciencia Activa y la Unión con la Verdad

Abdulqadir Geylani enfatiza que no basta con tener conocimiento, sino que el conocimiento debe coronarse con la acción. La carga del pecado impuesta a quien no actúa según su conocimiento lo esclaviza a la sed de saber. Cuando el deseo de estar con Alá y Su amor se establecen en el corazón, Él acerca a Su siervo. Con esta verdad, la avaricia del ego muere, la naturaleza perjudicial pierde su forma y la persona experimenta la paz de estar en unión con Alá. La bendición del conocimiento se manifiesta en aquellos que lo convierten en acción, y así se logra la verdadera prosperidad. Recordemos que Alá es siempre Alá y orientarse hacia Él es superar los deseos del ego y avanzar en el camino de la verdad.