Clásicos del Sufismo · junio 23, 2026

El Viaje Espiritual de Ahmed Yesevî: Abandono del Ego y Alcanzar la Verdad

El Alma (Nafs) del Emir y la Ascética Purificadora Las profundas experiencias sufíes de Ahmed Yesevî expresan vívidamente su liberación de la tiranía del ego y su esfuerzo por alcanzar una identidad moldeada por el amor …

El Alma (Nafs) del Emir y la Ascética Purificadora

Las profundas experiencias sufíes de Ahmed Yesevî expresan vívidamente su liberación de la tiranía del ego y su esfuerzo por alcanzar una identidad moldeada por el amor divino. En el texto fuente, la expresión “Sostuve los decretos y me volví una comunidad” simboliza la adhesión de Yesevî a los principios fundamentales del Islam y el comienzo de este viaje. Sin embargo, el énfasis principal radica en la necesidad de superar las barreras del ego; porque el nafs-i emir es el mayor obstáculo que impide al ser humano alcanzar la verdad divina. Esta lucha que Yesevî experimentó en su propio mundo interior se concreta con las palabras “Mi alma me prohibió y me hizo sufrir”. Esto significa que el ego causa sufrimiento al ser humano y lo desvía del camino correcto. Abandonar el ego no es solo renunciar a los malos hábitos, sino también vencer el ego, la arrogancia y el amor por el mundo que se esconden en las profundidades del ser.

El Ascenso Místico (Miraj) y el Rastro de la Presencia Divina

El viaje espiritual de Ahmed Yesevî no es solo un proceso de purificación interna, sino también un miraj al reino divino. La expresión “En el ascenso místico, mi alma vio a Hak Mustafa” indica que Yesevî, como el Profeta Muhammad (s.a.v.) en su miraj, también tuvo contacto directo con la presencia divina y descubrió los secretos del universo. Durante estas experiencias, los mensajes que recibió de Gabriel resaltan las responsabilidades fundamentales de la humanidad: “ümmet i i sizge ber-Hak”, es decir, mostrar el camino correcto a la gente, ordenar el bien y prohibir el mal. Yesevî cumplió esta tarea escuchando constantemente la guía divina con las palabras “cada sonido en mi oído me llamó”.

Aniquilación en Dios (Fena Fillah) y Alcanzar a Alá

En la cúspide de la enseñanza sufí de Yesevî se encuentra el concepto de “fenâ fillâh”, es decir, aniquilación en Dios. Esto significa la desaparición del ser individual y la unión con la presencia divina; expresado con las palabras “Mi nombre y mi identidad desaparecieron por completo, solo recordé a Alá, recordando a Alá, me volví puro, me volví devoto, me volví para Alá”. Para llegar a este resultado, Yesevî tuvo que romper todos los vínculos mundanos en apariencia, purificarse de la codicia y entregarse completamente a Alá. Como símbolo de esta sumisión, se exhibita una postura llena de humildad y gratitud, descrita con las palabras “Oré sobre la tierra, me incliné, pedí consejo a Alá, mirando hacia arriba, derramé lágrimas”. La enseñanza de Yesevî tiene como objetivo no solo la purificación individual, sino también contribuir al desarrollo espiritual común de la humanidad; por lo tanto, aconsejó apoyar a personas sabias y virtuosas con las palabras “Si tienes sabiduría, sirve a aquellos que tienen virtud”.