
Hadiz
De Anes radıyallâhu anh se transmitió que el Profeta sallallâhu aleyhi ve sellem dijo: “A la muerte (hasta la tumba) lo siguen sus hijos, su riqueza y sus acciones. Dos de estos regresan, pero uno permanece. Los hijos y la riqueza regresan, pero las acciones permanecen con él.”
Buhârî, Rikak 42; Müslim, Zühd 5. Además véase Tirmizî, Zühd 46;
Narrador
Nesâî, Cenâiz 52
Comentario
Todo ser vivo prueba la muerte; eventualmente se separa del mundo. El fallecido es acompañado hasta su tumba. Nuestro hadiz número 462 cuenta a los que lo acompañan hasta la tumba en este viaje inevitable. Los hijos, los amigos como verdaderos acompañantes; la riqueza-propiedad, los gastos de preparación y entierro y la herencia que deja atrás, siguen espiritualmente al fallecido como acción, ya sea como mérito o pecado. Con el final del entierro, los hijos y amigos se separan de él, y la herencia pasa a discutirse. La acción no es útil para nadie más. Solo está sujeto a evaluación final porque va con él al más allá. Por esta razón se dice: “La tumba es una caja de acciones”. Por muy grande e importante sea el fallecido, ninguno de sus hijos ni amigos quiere y no entra con él en la tumba. Incluso aquellos que lo aman mucho se separan después del entierro, llorando. No importa cuánto se sientan tristes y lloren, lo dejan solo en su tumba. Por más rico que sea el fallecido, solo lleva consigo unas pocas yardas de sábanas. El poeta dijo tan bien: Vinimos del vientre materno al mercado Compramos un sudario y volvimos a la tumba. Lo que queda es propiedad, no suya, sino de los herederos. Como se expresa en un hadiz-i şerif, “La verdadera riqueza de una persona es lo que come, usa y da por Allah” (Müslim, Zühd 4). A lo largo de su vida, el hombre lleva consigo sus acciones, es decir, sus acciones. Él también está sujeto a trato. “La tumba es ya sea un jardín de los jardines del paraíso o un pozo de los pozos del infierno” el hadiz expresa lo que pueden ser estos tratos. Dado que las acciones son las que seguirán a la persona, se puede decir que el esfuerzo, hacer que las acciones sean un amigo querido, es un esfuerzo por lograr una felicidad eterna. El hombre inteligente tampoco se abstiene de tal esfuerzo consigo mismo. Los requisitos y límites del esfuerzo están expresados de manera muy concisa en este hadiz-i şerif.
Lo que aprendemos
- 1El esfuerzo debe lograrse aumentando las acciones y el culto.
- 2Los hijos y la riqueza acompañan a la persona hasta su fin, hasta la tumba.
- 3Lo que queda solo es la acción. La vida en la tumba y la situación de una persona en el más allá se determinan según sus acciones.

