
Hadiz
Sehl ibn Sa'd (raḍiyallāhu ʿanhu) relató:
Entre nosotros había una mujer —en otra transmisión, una anciana—. Ella solía arrancar raíces de acelga,
las ponía en una cazuela y las cocinaba, y también molía un poco de cebada.
Cuando regresábamos de la oración del viernes, le dábamos el saludo de paz (salām).
Entonces ella nos ofrecía la comida que había preparado.
Entre nosotros había una mujer —en otra transmisión, una anciana—. Ella solía arrancar raíces de acelga,
las ponía en una cazuela y las cocinaba, y también molía un poco de cebada.
Cuando regresábamos de la oración del viernes, le dábamos el saludo de paz (salām).
Entonces ella nos ofrecía la comida que había preparado.
Bujārī, Istiʾdhān 16, Yumuʿa 40; Hars 21; Atʿima 17
Explicación
En el Sahīh de Bujārī, este hadiz aparece en varios lugares y existen pequeñas diferencias en las palabras transmitidas.
El transmisor del hadiz, Sehl, menciona que, al llegar el viernes, se alegraban porque comerían la comida de esta mujer.
No se especifica en las transmisiones quién era esta mujer Compañera (ṣaḥābīya).
Según otra transmisión, Sehl aclara que, al llegar a su casa, saludaban a esta mujer esperando su hospitalidad.
Aunque esto no se haya explicitado, es evidente que no podía ser de otra manera.
Pues los Compañeros (ṣaḥāba) sabían bien cómo debían entrar en las casas y cómo comportarse al encontrarse con mujeres.
Al explicar el hadiz número 856, ya dimos aunque sea brevemente información sobre el saludo a las mujeres.
Es necesario saber que existen bastantes opiniones diferentes sobre este tema.
Esto significa lo siguiente: Los sabios islámicos pueden llegar a diferentes conclusiones a partir de los textos del Qur'an
y la Sunna.
Cada una de estas conclusiones es una interpretación de un texto o el iŷtihād de los muŷtahid basándose en un texto.
No se puede decir que una de ellas sea correcta y las otras incorrectas.
Porque cada sabio muŷtahid cree haber alcanzado la verdad más acertada.
Por lo tanto, un muftí puede emitir una fatwa basándose en el iŷtihād de cualquier muŷtahid.
No es posible enumerar aquí todas las opiniones e iŷtihād relacionados con el saludo a las mujeres.
Si se resume en líneas generales:
* A menos que haya un pariente prohibido (maḥram) entre ellos, los hombres no pueden saludar a las mujeres.
* Los hombres no pueden saludar a las mujeres, ni las mujeres a los hombres.
* Si las mujeres están en grupo, el hombre puede saludarlas y ellas pueden responder.
* A una mujer pueden saludarla otras mujeres, su propio esposo y sus parientes maḥram.
* Es recomendable (mustaḥabb) saludar a mujeres ancianas y que han perdido el deseo sexual, y responder a sus saludos.
* Es obligatorio (wāŷib) que las mujeres respondan al saludo dado por un hombre. Sin embargo, no deben alzar la voz al responder.
* Si una mujer joven saluda a un hombre, él responde a su saludo en su corazón.
* Las relaciones de maestro y alumno entre hombre y mujer, aunque se evalúan dentro de las normas generales entre hombres y mujeres, en el saludo prevalecen la compasión, el respeto y la consideración.
* No es una obligación religiosa responder al saludo de un mendigo, sea hombre o mujer. Porque el saludo del mendigo carece totalmente del objetivo social y elevado que se espera del saludo.
El transmisor del hadiz, Sehl, menciona que, al llegar el viernes, se alegraban porque comerían la comida de esta mujer.
No se especifica en las transmisiones quién era esta mujer Compañera (ṣaḥābīya).
Según otra transmisión, Sehl aclara que, al llegar a su casa, saludaban a esta mujer esperando su hospitalidad.
Aunque esto no se haya explicitado, es evidente que no podía ser de otra manera.
Pues los Compañeros (ṣaḥāba) sabían bien cómo debían entrar en las casas y cómo comportarse al encontrarse con mujeres.
Al explicar el hadiz número 856, ya dimos aunque sea brevemente información sobre el saludo a las mujeres.
Es necesario saber que existen bastantes opiniones diferentes sobre este tema.
Esto significa lo siguiente: Los sabios islámicos pueden llegar a diferentes conclusiones a partir de los textos del Qur'an
y la Sunna.
Cada una de estas conclusiones es una interpretación de un texto o el iŷtihād de los muŷtahid basándose en un texto.
No se puede decir que una de ellas sea correcta y las otras incorrectas.
Porque cada sabio muŷtahid cree haber alcanzado la verdad más acertada.
Por lo tanto, un muftí puede emitir una fatwa basándose en el iŷtihād de cualquier muŷtahid.
No es posible enumerar aquí todas las opiniones e iŷtihād relacionados con el saludo a las mujeres.
Si se resume en líneas generales:
* A menos que haya un pariente prohibido (maḥram) entre ellos, los hombres no pueden saludar a las mujeres.
* Los hombres no pueden saludar a las mujeres, ni las mujeres a los hombres.
* Si las mujeres están en grupo, el hombre puede saludarlas y ellas pueden responder.
* A una mujer pueden saludarla otras mujeres, su propio esposo y sus parientes maḥram.
* Es recomendable (mustaḥabb) saludar a mujeres ancianas y que han perdido el deseo sexual, y responder a sus saludos.
* Es obligatorio (wāŷib) que las mujeres respondan al saludo dado por un hombre. Sin embargo, no deben alzar la voz al responder.
* Si una mujer joven saluda a un hombre, él responde a su saludo en su corazón.
* Las relaciones de maestro y alumno entre hombre y mujer, aunque se evalúan dentro de las normas generales entre hombres y mujeres, en el saludo prevalecen la compasión, el respeto y la consideración.
* No es una obligación religiosa responder al saludo de un mendigo, sea hombre o mujer. Porque el saludo del mendigo carece totalmente del objetivo social y elevado que se espera del saludo.
Lecciones que aprendemos del hadiz
- 1No hay inconveniente en saludar a mujeres ancianas cuando no existe temor de fitna (discordia o tentación).
- 2El saludo de los hombres a las mujeres, la respuesta de las mujeres a este saludo, el saludo de las mujeres a los hombres y la respuesta de los hombres a este saludo han sido objeto de diferentes normas, las cuales se han resumido en la sección de explicaciones arriba.

