
Hadiz
Según se relata de Abū Mūsā al-Ashʿarī (que Allah esté complacido con él),
el Mensajero de Allah (la paz y las bendiciones sean con él) dijo:
“El ejemplo del buen y del mal amigo es como el del vendedor de perfume y el del herrero:
El que vende almizcle, o bien te da algo de su fragancia gratuitamente,
o tú la compras, o al menos disfrutas de su buen olor mientras estás con él.
En cambio, el que sopla el fuelle, o bien quema tu ropa,
o al menos te molesta el mal olor del fuelle.”
el Mensajero de Allah (la paz y las bendiciones sean con él) dijo:
“El ejemplo del buen y del mal amigo es como el del vendedor de perfume y el del herrero:
El que vende almizcle, o bien te da algo de su fragancia gratuitamente,
o tú la compras, o al menos disfrutas de su buen olor mientras estás con él.
En cambio, el que sopla el fuelle, o bien quema tu ropa,
o al menos te molesta el mal olor del fuelle.”
Bujārī, Ḏabāʾiḥ 31, Buyūʿ 38; Muslim, Birr 146. Véase también: Abū
Narrador
Dāwūd, Adab 16
Explicación
No es posible que una persona no se vea influida por aquellos con quienes se relaciona, por los lugares que frecuenta, es decir, por su entorno. Al tratar el tema de estar con los buenos, de visitarlos y recibir sus bendiciones, no podía dejar de recordarse este hadiz, que expone con un ejemplo muy claro qué tipo de efectos puede tener un buen o mal amigo sobre una persona. Por ello, el difunto Nawawī ha citado aquí este hadiz, que llama especialmente la atención sobre el tema de la “elección de los amigos”, desde el punto de vista de la influencia y la reacción.
Es imprescindible no pasar por alto esta situación de influencia mutua, que sin duda variará según la duración de la convivencia. El propósito del Profeta (la paz y las bendiciones sean con él) nunca fue despreciar a quienes trabajan como herreros o soplan el fuelle para ganarse la vida. Nuestro Maestro quiso mostrar aquí, con un ejemplo visible, cómo al menos influye en la persona el relacionarse con quienes poseen virtud y bondad, o con quienes son malos y dañinos. En definitiva, informa que la menor de las ventajas de la amistad con los buenos es un placer comparable al de oler una fragancia agradable. “¡Oh vosotros que creéis! Tened taqwa (la conciencia de Dios) de Allah y estad con los veraces.” [Sura at-Tawba (9), 119] Esta aleya (āya) también constituye una advertencia muy fuerte al respecto.
Quienes se relacionan con malas personas, aunque no sufran ningún otro daño, al menos sienten la molestia de inhalar un mal olor. Aquí también conviene recordar las aleyas: “Y temed una prueba que no afligirá únicamente a los injustos entre vosotros” [Sura al-Anfāl (8), 25] y “No os inclinéis hacia los injustos, no sea que el Fuego os toque” [Sura Hūd (11), 113]. Si se observa desde este punto de vista, la comparación del hadiz con el que sopla el fuelle resulta muy comprensible y llamativa en cuanto a la cercanía del peligro.
Es imprescindible no pasar por alto esta situación de influencia mutua, que sin duda variará según la duración de la convivencia. El propósito del Profeta (la paz y las bendiciones sean con él) nunca fue despreciar a quienes trabajan como herreros o soplan el fuelle para ganarse la vida. Nuestro Maestro quiso mostrar aquí, con un ejemplo visible, cómo al menos influye en la persona el relacionarse con quienes poseen virtud y bondad, o con quienes son malos y dañinos. En definitiva, informa que la menor de las ventajas de la amistad con los buenos es un placer comparable al de oler una fragancia agradable. “¡Oh vosotros que creéis! Tened taqwa (la conciencia de Dios) de Allah y estad con los veraces.” [Sura at-Tawba (9), 119] Esta aleya (āya) también constituye una advertencia muy fuerte al respecto.
Quienes se relacionan con malas personas, aunque no sufran ningún otro daño, al menos sienten la molestia de inhalar un mal olor. Aquí también conviene recordar las aleyas: “Y temed una prueba que no afligirá únicamente a los injustos entre vosotros” [Sura al-Anfāl (8), 25] y “No os inclinéis hacia los injustos, no sea que el Fuego os toque” [Sura Hūd (11), 113]. Si se observa desde este punto de vista, la comparación del hadiz con el que sopla el fuelle resulta muy comprensible y llamativa en cuanto a la cercanía del peligro.
Lecciones que aprendemos del hadiz
- 1Tanto el buen como el mal amigo influyen necesariamente, para bien o para mal, en la persona.
- 2Quien se relaciona con buenas personas, aunque no obtenga ningún otro beneficio, se sentirá feliz como quien disfruta del aroma mientras permanece junto al vendedor de perfume.
- 3Aquellos que toman por amigos a los malos, aunque crean no sufrir daño alguno, al menos se ven perjudicados tanto como quienes se molestan por el olor del fuelle. El proverbio “El que duerme con ciegos, se levanta tuerto” expresa este tipo de influencia.
- 4Para alcanzar bienes y bellezas materiales y espirituales, es necesario relacionarse con quienes poseen virtud.

