
Hadiz
Tufayl ibn Ubay ibn Ka‘b relata que solía acudir a ‘Abdullah ibn ‘Umar y salían juntos al mercado. Tufayl continúa su relato:
Cuando salíamos al mercado, ‘Abdullah saludaba sin falta a todo aquel con quien se encontraba, ya fuera un vendedor de objetos usados, de bienes valiosos, un pobre o cualquier otra persona. Un día, de nuevo me acerqué a ‘Abdullah ibn ‘Umar. Me pidió que le acompañara al mercado. Le dije:
—¿Qué vas a hacer en el mercado? No eres entendido en transacciones, no preguntas por los precios de los bienes, no quieres comprar nada, ni te sientas en los lugares de tertulia del mercado. ¿Por qué no te quedas aquí y conversamos juntos? Entonces ‘Abdullah respondió:
—¡Oh Abū Baṭn! (Así le llamaba a Tufayl porque era una persona de vientre prominente). Nosotros salimos al mercado sólo para dar el saludo; saludamos a quienes nos encontramos, respondió.
Cuando salíamos al mercado, ‘Abdullah saludaba sin falta a todo aquel con quien se encontraba, ya fuera un vendedor de objetos usados, de bienes valiosos, un pobre o cualquier otra persona. Un día, de nuevo me acerqué a ‘Abdullah ibn ‘Umar. Me pidió que le acompañara al mercado. Le dije:
—¿Qué vas a hacer en el mercado? No eres entendido en transacciones, no preguntas por los precios de los bienes, no quieres comprar nada, ni te sientas en los lugares de tertulia del mercado. ¿Por qué no te quedas aquí y conversamos juntos? Entonces ‘Abdullah respondió:
—¡Oh Abū Baṭn! (Así le llamaba a Tufayl porque era una persona de vientre prominente). Nosotros salimos al mercado sólo para dar el saludo; saludamos a quienes nos encontramos, respondió.
Mālik, al-Muwaṭṭa’, Salām 6
Narrador
Tufayl ibn Ubayy ibn Ka‘b
Tufayl pertenece a la generación de los tābi‘īn (los sucesores), y era hijo del célebre Compañero (ṣaḥābī) Ubayy ibn Ka‘b, quien conocía bien el Corán y lo recitaba hermosamente. Su apodo era Abū Baṭn. El motivo de este sobrenombre era su gran vientre. Pertenecía a los anṣār y vivió en Medina (al-Madīna al-Munawwara). Tufayl transmitió hadices de varios Compañeros, especialmente de su padre, y fue considerado entre los narradores fiables.
Que Allah le tenga en Su misericordia.
Tufayl pertenece a la generación de los tābi‘īn (los sucesores), y era hijo del célebre Compañero (ṣaḥābī) Ubayy ibn Ka‘b, quien conocía bien el Corán y lo recitaba hermosamente. Su apodo era Abū Baṭn. El motivo de este sobrenombre era su gran vientre. Pertenecía a los anṣār y vivió en Medina (al-Madīna al-Munawwara). Tufayl transmitió hadices de varios Compañeros, especialmente de su padre, y fue considerado entre los narradores fiables.
Que Allah le tenga en Su misericordia.
Explicación
Este hadiz es una transmisión mawqūf (mevkuf, es decir, detenida en el Compañero). Los hadices mawqūf son aquellos que no se atribuyen al Mensajero de Dios (el Mensajero de Dios —la paz sea con él—), sino que son palabras o acciones de los Compañeros (ṣaḥāba), y en general no se fundamenta sobre ellos ningún dictamen legal. Sin embargo, los mawqūf que son considerados ḥukman marfū‘ (equivalentes a marfū‘ por su contenido) o aquellos que, aunque no se declare explícitamente su carácter marfū‘, se encuentran ampliamente practicados entre los Compañeros, pueden tener un valor diferente. Además, existen diferencias en la aproximación de las escuelas jurídicas (madhāhib) respecto a este asunto. Las obras de usūl al-ḥadīth y usūl al-fiqh tratan extensamente sobre las transmisiones mawqūf y su valor.
Esta transmisión nos aporta información sobre la actitud y comportamiento de ‘Abdullah ibn ‘Umar en el mercado y el bazar. La generación de los tābi‘īn, que vino después de los Compañeros y estaba compuesta en su mayoría por sus hijos, no sólo transmitió la sunna y los hadices del Profeta (la paz sea con él) de los Compañeros, sino que también registró y nos transmitió las palabras y acciones de esa primera generación, que fue la primera en recibir el Corán y estuvo presente en distintas etapas de la vida del Profeta, especialmente en su compañía.
Estos datos han sido considerados valiosos por las generaciones posteriores para comprender cómo se configuraba y vivía una vida islámica tanto a nivel individual como comunitario. Cuando ‘Abdullah ibn ‘Umar salía al mercado o al bazar, no distinguía entre los comerciantes y mercaderes presentes: ya vendieran objetos usados o bienes nuevos, fueran pobres o ricos, saludaba a todos los musulmanes. Esta actitud suya fue uno de los aspectos que más llamó la atención de Tufayl.
El hecho de que ‘Abdullah ibn ‘Umar no se ocupara de transacciones, no preguntara precios, no regateara ni se sentara en los lugares del mercado, no fue obstáculo para que saliera al bazar. Esta situación constituye también una forma de mantener lazos con la gente, convivir amablemente y, de algún modo, supervisarles. Porque, ante la pregunta de Tufayl: “¿Qué vas a hacer en el mercado?”, ‘Abdullah respondió: “Salimos para dar el saludo”, lo que muestra que consideraba esta conducta como una tarea. Hay personas que consideran importante que ciertos individuos les saluden. Además, quien da el saludo puede ofrecer algunos consejos beneficiosos. Esto también significa cumplir con una responsabilidad, pues con ello se busca apartar a las personas de ciertos pecados y males.
Esta transmisión nos aporta información sobre la actitud y comportamiento de ‘Abdullah ibn ‘Umar en el mercado y el bazar. La generación de los tābi‘īn, que vino después de los Compañeros y estaba compuesta en su mayoría por sus hijos, no sólo transmitió la sunna y los hadices del Profeta (la paz sea con él) de los Compañeros, sino que también registró y nos transmitió las palabras y acciones de esa primera generación, que fue la primera en recibir el Corán y estuvo presente en distintas etapas de la vida del Profeta, especialmente en su compañía.
Estos datos han sido considerados valiosos por las generaciones posteriores para comprender cómo se configuraba y vivía una vida islámica tanto a nivel individual como comunitario. Cuando ‘Abdullah ibn ‘Umar salía al mercado o al bazar, no distinguía entre los comerciantes y mercaderes presentes: ya vendieran objetos usados o bienes nuevos, fueran pobres o ricos, saludaba a todos los musulmanes. Esta actitud suya fue uno de los aspectos que más llamó la atención de Tufayl.
El hecho de que ‘Abdullah ibn ‘Umar no se ocupara de transacciones, no preguntara precios, no regateara ni se sentara en los lugares del mercado, no fue obstáculo para que saliera al bazar. Esta situación constituye también una forma de mantener lazos con la gente, convivir amablemente y, de algún modo, supervisarles. Porque, ante la pregunta de Tufayl: “¿Qué vas a hacer en el mercado?”, ‘Abdullah respondió: “Salimos para dar el saludo”, lo que muestra que consideraba esta conducta como una tarea. Hay personas que consideran importante que ciertos individuos les saluden. Además, quien da el saludo puede ofrecer algunos consejos beneficiosos. Esto también significa cumplir con una responsabilidad, pues con ello se busca apartar a las personas de ciertos pecados y males.
Lecciones que Aprendemos del Hadiz
- 1Las transmisiones mawqūf que reflejan las palabras y acciones de los Compañeros también tienen un valor.
- 2Es una buena conducta que una persona, aunque no tenga ninguna necesidad, salga de su casa y pase por el mercado o el bazar para mantener la relación con la gente y saludarse con ellos.
- 3Difundir el saludo y aconsejar el bien a las personas también es una responsabilidad.
- 4Es lícito llamar a una persona por su apodo, aunque no sea un nombre agradable, siempre que no se haga con intención de menospreciar. Sin embargo, si la persona no lo acepta, entonces no es lícito.
⟪SECCIÓN⟫ LA FORMA DE DAR Y RECIBIR EL SALUDO
Quien da el saludo, aunque se dirija sólo a una persona, utiliza el plural y dice: “as-salāmu ‘alaykum wa raḥmatullāhi wa barakātuh: Que la paz, la misericordia y las bendiciones de Allah sean sobre vosotros”. Quien responde al saludo dice: “wa ‘alaykumu-s-salām wa raḥmatullāhi wa barakātuh”. Antepone la conjunción “wa” a “‘alaykum”. Dar y responder el saludo de esta manera es recomendable (mustaḥabb).
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