
Hadiz
Se transmitió de Anes, que Allah esté complacido con él, que dijo: Un niño judío estaba al servicio del Profeta ﷺ. Un día enfermó. El Profeta ﷺ lo visitó, se sentó a su cabecera y le dijo: — ¡Conviértete al Islam! El niño, para conocer el pensamiento de su padre, miró hacia la cara de su padre. Su padre dijo: — Obedece a la llamada de Abū l-Kāsim. El niño se convirtió al Islam. Entonces el Profeta ﷺ dijo: — Alabado sea Allah que ha salvado a este infante del fuego.
Buhârî, Cenâiz 80, Merdâ 11. Además, véase Abû Dâvûd, Cenâiz 2
Lo que aprendemos
- 1Los enfermos de los zimíes no musulmanes que viven entre los musulmanes también son visitados.
- 2Se entiende que todos los Ehl-i kitâb judíos o cristianos están obligados a aceptar el Islam, y que no pueden alcanzar la salvación permaneciendo ligados a su propia religión después de que haya llegado el Islam.
- 3El Profeta ﷺ era una persona muy modesta.
- 4Las relaciones humanas como visitar a un enfermo y desearle consuelo (tâziye) son oportunidades adecuadas para transmitir la religión.
- 5Ser instrumento para que una persona se convierta al Islam es una gran bendición.
- 6La conversación de los virtuosos es fructífera.

