
Hadiz
Según se relata de ʿAbd Allāh ibn ʿAmr ibn al-ʿĀṣ (que Allah esté complacido con ambos), el Mensajero de Allah (la paz y las bendiciones sean con él) dijo:
“¡ʿAbd Allāh! ¡No seas como tal persona! Pues él solía levantarse para la adoración nocturna, pero luego dejó de hacerlo.”
“¡ʿAbd Allāh! ¡No seas como tal persona! Pues él solía levantarse para la adoración nocturna, pero luego dejó de hacerlo.”
Bujārī, Tahajjud 19; Muslim, Ṣiyām 185. Véase también: Nasāʾī,
Transmisor
Qiyām al-layl 59; Ibn Māja, Iqāma 174.
Explicación
Este hadiz aparece con el número 156 en el capítulo “Realizar los actos de adoración y las buenas obras de manera continua”, y con el número 693 en el tema de “Perseverar en la bondad que se está realizando”. Sin embargo, el asunto principal al que se refiere el hadiz es la oración nocturna que estamos explicando.
Cuando el Profeta (la paz y las bendiciones sean con él) recomendaba a sus Compañeros (ṣaḥāba) un acto de adoración o una buena acción, no dejaba de decir “en la medida de vuestra capacidad”. Pues el ser humano no puede soportar durante mucho tiempo una carga que resulta pesada para su nafs (el ego / alma inferior). Después de un tiempo, se cansa de ello y lo abandona por completo. Para no caer en tal situación, no se debe llevar una buena acción emprendida hasta el punto de que cause hastío. De hecho, el Noble Mensajero (la paz y las bendiciones sean con él) declaró que esta religión es una religión de facilidad, y recomendó evitar los excesos en la adoración y mantener el camino medio (véase el hadiz número 147).
Quien comienza a realizar un acto de adoración con esmero y esperando su recompensa, establece una especie de pacto con Allah. Es como si le prometiera: “Haré todo lo posible por cumplir con esta adoración”. El ayuno que se comienza a practicar en días determinados, la oración realizada en la noche o en algún momento del día, la bondad y ayuda ofrecidas a los vecinos o a los parientes necesitados, todo ello se considera como un compromiso de este tipo.
No debemos abandonar los actos de adoración y las buenas obras que realizamos en los momentos en que disponemos de más tiempo y nuestro corazón está más generoso, cuando el mundo nos ocupa más y nuestro qalb (el corazón) pierde esos hermosos sentimientos y se vuelve insensible. Aunque sea en poca cantidad, debemos procurar mantenerlos. De lo contrario, perderemos los valores que poseemos uno a uno sin darnos cuenta, y al final nos quedaremos completamente vacíos. Como dijo el Profeta, los días del creyente no deben ser iguales; debe procurar que cada día sea mejor que el anterior.
Cuando el Profeta (la paz y las bendiciones sean con él) recomendaba a sus Compañeros (ṣaḥāba) un acto de adoración o una buena acción, no dejaba de decir “en la medida de vuestra capacidad”. Pues el ser humano no puede soportar durante mucho tiempo una carga que resulta pesada para su nafs (el ego / alma inferior). Después de un tiempo, se cansa de ello y lo abandona por completo. Para no caer en tal situación, no se debe llevar una buena acción emprendida hasta el punto de que cause hastío. De hecho, el Noble Mensajero (la paz y las bendiciones sean con él) declaró que esta religión es una religión de facilidad, y recomendó evitar los excesos en la adoración y mantener el camino medio (véase el hadiz número 147).
Quien comienza a realizar un acto de adoración con esmero y esperando su recompensa, establece una especie de pacto con Allah. Es como si le prometiera: “Haré todo lo posible por cumplir con esta adoración”. El ayuno que se comienza a practicar en días determinados, la oración realizada en la noche o en algún momento del día, la bondad y ayuda ofrecidas a los vecinos o a los parientes necesitados, todo ello se considera como un compromiso de este tipo.
No debemos abandonar los actos de adoración y las buenas obras que realizamos en los momentos en que disponemos de más tiempo y nuestro corazón está más generoso, cuando el mundo nos ocupa más y nuestro qalb (el corazón) pierde esos hermosos sentimientos y se vuelve insensible. Aunque sea en poca cantidad, debemos procurar mantenerlos. De lo contrario, perderemos los valores que poseemos uno a uno sin darnos cuenta, y al final nos quedaremos completamente vacíos. Como dijo el Profeta, los días del creyente no deben ser iguales; debe procurar que cada día sea mejor que el anterior.
Lecciones que Aprendemos del Hadiz
- 1El creyente no debe abandonar la bondad, las buenas obras y la adoración que realiza; debe perseverar en ellas aunque sea en poca medida.
- 2Las adoraciones mencionadas aquí son las voluntarias (nawāfil). No cabe que un creyente abandone los actos de adoración obligatorios (farḍ) y necesarios (wājib).
- 3No hay inconveniente en mencionar el nombre de una persona para advertir sobre una mala conducta.
- 4Las adoraciones voluntarias como la oración nocturna deben realizarse de manera continua, aunque sea en poca cantidad.

