Riyad as-Salihin · junio 25, 2026

La enseñanza del Profeta sobre la honestidad y generosidad en el comercio

Riyazus Salihin Tomo – 6 – Mehmet Yasar Kandemir · ACCIONES VIRTUOSAS RELACIONADAS CON LA COMPRA Y VENTA Hadiz Abū Ṣafwān Suwayd ibn Qays (radıyallāhu ʿanhu) dijo: Yo y Maḥrama al-ʿAbdī trajimos de la ciudad …

Hadîs-i şerîf (Arapça metin)
Riyazus Salihin Tomo – 6 – Mehmet Yasar Kandemir · ACCIONES VIRTUOSAS RELACIONADAS CON LA COMPRA Y VENTA
Hadiz
Abū Ṣafwān Suwayd ibn Qays (radıyallāhu ʿanhu) dijo:
Yo y Maḥrama al-ʿAbdī trajimos de la ciudad de Hajar unas prendas de vestir hechas de tela para vender. El Profeta (la paz y las bendiciones sean con él) vino a nosotros y quiso comprar ropa interior de nosotros. Tenía conmigo a mi contable, quien cobraba el dinero. El Profeta (la paz y las bendiciones sean con él) le dijo:
"Pesa el pago que vas a recibir; y añade un poco más."
Abū Dāwūd, Buyūʿ 7; Tirmidhī, Buyūʿ 66. Véase también: Nasāʾī, Buyūʿ 54;

Narrador
Ibn Mājah, Libās 12, Tijārat 34.
Suwayd ibn Qays
Suwayd, conocido por su kunya Abū Ṣafwān o Abū Marḥab, fue uno de los nobles Compañeros (ṣaḥāba) y se dedicaba al comercio. Se narra que esta transacción con el Profeta tuvo lugar en la Meca Noble. Sin embargo, Abū Hurayra nos cuenta que el Profeta también compró ropa interior en el mercado de Medina. Incluso relata que, cuando quiso llevar lo que el Profeta había comprado, el Mensajero de Dios (la paz sea con él) dijo: "El dueño de una cosa es más digno que otros de llevarla", prefiriendo así cargar él mismo sus pertenencias. Suwayd, posteriormente, se estableció en Kufa. Los autores de las Sunan transmitieron sus hadices.
Que Allah esté complacido con él.
Explicación
El Profeta (la paz y las bendiciones sean con él) solía ir al mercado y conversar con vendedores y compradores, adquiriendo personalmente lo que necesitaba. Este comportamiento significaba estar inmerso en la vida cotidiana y, al mismo tiempo, le permitía observar la estructura económica de la sociedad, la situación económica y el poder adquisitivo del pueblo. Por ello, no debe sorprendernos que el Mensajero de Dios (la paz sea con él) tenga muchos hadices sobre estos temas.
Tanto en los mercados de La Meca como en los de Medina había productos importados de otros países. Aprendemos de muchos relatos que el Profeta compró y utilizó estos bienes. El sirwāl, mencionado en el hadiz y traducido aquí como ropa interior, es un pantalón largo o una especie de pantalón. Sirwāl no es una palabra árabe, ni el pantalón era una prenda exclusiva de los árabes. Por ello, se han expresado diversas opiniones sobre si el Profeta lo usó o no. Algunos han dicho que lo compró pero no lo usó, pero la mayoría sostiene que tanto lo compró como lo usó.
En realidad, la razón por la que se menciona este hadiz en este contexto es porque el Profeta pagó un poco más del precio solicitado por el bien que compró. Este comportamiento es una bondad y una virtud en la compraventa. Observamos que el Mensajero de Dios (la paz sea con él) solía hacer esto con frecuencia en sus transacciones. Su actitud constituye un ejemplo para los creyentes. Con este comportamiento, animaba a los comerciantes y mercaderes del mercado a actuar con honestidad, y a los compradores a respetar el derecho del vendedor, así como a fomentar la abundancia de bienes en el mercado. Además, se espera que una persona que es tratada de esta manera no engañe al comprador ni le venda un producto defectuoso.
Lecciones que aprendemos del hadiz
  1. 1El vendedor y el comprador deben actuar con comprensión mutua en sus relaciones comerciales.
  2. 2Es necesario proteger y apoyar a los vendedores para asegurar el flujo de bienes al mercado.
  3. 3El Profeta (la paz y las bendiciones sean con él), en muchas ocasiones, pagó una cantidad superior al precio acordado por los bienes que adquiría.
    ⟪SECCIÓN⟫SECCIÓN DE CIENCIA
    LA SUPERIORIDAD DEL CONOCIMIENTO
    Aleyas
  4. 4"Di: ¡Oh Señor mío! Auméntame en conocimiento."
    Sura Ṭāhā (20),
  5. 5Allah no ordenó al Profeta (la paz y las bendiciones sean con él) que pidiera en su dua (la súplica) el aumento de nada salvo el conocimiento. Porque el conocimiento es un tesoro inagotable. No solo beneficia a su poseedor, sino también a otras personas e incluso a todos los seres vivos. El medio más importante para distinguir la verdad del error es el conocimiento. El aumento del conocimiento no es una carga para la persona, sino una virtud que la eleva. Cuanto más crecen el conocimiento y la información de una persona, más aumenta su humildad; la persona se libera de ciertas ilusiones, comprende la verdad y se esfuerza por ser una buena persona en la medida de sus posibilidades. La ignorancia, que es lo opuesto al conocimiento, es severamente condenada.