Unirse a la Unidad con el Amor Divino
Las enseñanzas de Abdülkadir Geylani, uno de los profundos maestros del pensamiento sufí, se centran en la búsqueda del ser humano para trascenderse y unirse a la existencia divina. La persona que avanza por este camino se acerca a Allah con oraciones adicionales constantes, y esta cercanía atrae Su amor. Cuando alcanza el punto culminante del amor divino, el siervo comienza a reflejar los atributos divinos; convirtiéndose en una oreja que escucha, un ojo que ve, una mano que comprende y un pie que camina. Esta condición es la manifestación de un estado llamado ‘fenâ’, donde la persona se desprende por completo de su propio ego e se integra con la voluntad divina; esta unidad es una experiencia única posible solo con el agrado de Allah.
La Transitoriedad de la Existencia y Orientación hacia la Verdad Eterna
Las enseñanzas de Geylani llaman la atención sobre la naturaleza transitoria de la existencia mundana del ser humano. Las personas y sus acciones buenas/malas cambian constantemente; por lo tanto, las expectativas y los miedos que se les tienen no deben distraer del punto focal principal. Lo real es la existencia de Allah con una continuidad eterna. Toda bondad y maldad están ocultas en Su destino y conducen al hombre a purificarse de su propio ego y a orientarse hacia los mares de gracia divina. Con esta comprensión, uno se convierte en la fuente de toda bondad, el manantial de alegría y felicidad, la luz de confianza y paz; así, emprende un viaje hacia la verdad eterna dentro de la transitoriedad de la vida mundana.
Abandono del Ego y Entrega a la Voluntad Divina
Las personas llamadas ‘abdâl’ por los sufíes, abandonan completamente su propia voluntad y se esfuerzan por realizar la voluntad de Hakk Teala. Esta es una entrega que dura hasta el momento de la muerte, y estas personalidades continúan purificándose con la gracia de Allah, aprendiendo de sus errores. Poseer voluntad es un atributo de los ángeles, protegerse del deseo (hevâ) es un atributo de los profetas; otras personas deben tener cuidado tanto con la voluntad como con el deseo. Mientras que algunos santos son purificados de la voluntad y otros de hevâ, en estos procesos no hay una inocencia completa sino más bien un despertar continuo y una orientación hacia la dirección correcta. Por lo tanto, abandonar el ego y entregarse a la voluntad divina son principios fundamentales del viaje sufí.

