
Hadiz
Sufyān ibn ‘Abdullah (que Allah esté complacido con él) relató:
– ¡Oh Mensajero de Allah! Dime una acción que deba realizar de manera definitiva,
le dije. Nuestro Maestro respondió:
– “Di: ‘Mi Señor es Allah’, y luego mantente recto.” Yo pregunté:
– ¡Oh Mensajero de Allah! ¿De qué cosa temes más por mí (que pueda perjudicarme)?
El Mensajero de Allah tomó su hermosa lengua con la mano y dijo:
– “¡Esto es!”
– ¡Oh Mensajero de Allah! Dime una acción que deba realizar de manera definitiva,
le dije. Nuestro Maestro respondió:
– “Di: ‘Mi Señor es Allah’, y luego mantente recto.” Yo pregunté:
– ¡Oh Mensajero de Allah! ¿De qué cosa temes más por mí (que pueda perjudicarme)?
El Mensajero de Allah tomó su hermosa lengua con la mano y dijo:
– “¡Esto es!”
Tirmidhī, Zuhd 61; véase también Ibn Mājah, Fitan 12.
Explicación
El narrador del hadiz número 86, Sufyān ibn ‘Abdullah, en ese lugar había dicho al Profeta
“Descríbeme el islam de tal modo que no sienta la necesidad de preguntar a nadie más que a ti”;
esta vez informa que pidió: “Dime algo a lo que deba aferrarme firmemente y que deba realizar necesariamente”.
El Noble Mensajero (el Mensajero de Allah, la paz sea con él),
con su experiencia profética y la característica de jawāmi‘ al-kalim (expresar significados profundos con pocas palabras),
dio la misma respuesta a ambas peticiones de Sufyān:
“Di: ‘Mi Señor es Allah’, y luego mantente recto.”
Aquí, Sufyān hace una segunda petición al Profeta y quiere saber
qué es lo que más le preocupa respecto a él.
El Mensajero de Allah, tomando su bendita lengua con la mano,
dijo: “Esto es lo que más temo que te cause daño”.
La parte relevante de nuestro hadiz para nuestro tema es esta.
La primera parte del hadiz determina que el asunto al que hay que aferrarse firmemente y cumplir necesariamente
es el “tawhid (la unicidad de Dios) y la rectitud”.
No se puede hablar de honestidad si no está basada en el tawhid (la unicidad de Dios).
Sin embargo, conviene señalar de inmediato que tampoco se puede decir que
“toda persona que tiene fe en el tawhid lleva una vida honesta”.
Vivir una vida honesta requiere una atención y un esfuerzo sumamente grandes.
Así, el Mensajero de Allah, al recomendar a su Compañero (ṣaḥābī) que se aferre firmemente al tawhid y a una vida recta,
señaló, tanto de hecho como verbalmente, que lo que más temía que pudiera inducirle a error
tanto en su creencia como en su honestidad era la lengua.
Estas dos respuestas del Profeta muestran que
la lengua es el órgano más peligroso que puede hacer retroceder a los musulmanes en la creencia y en la acción, y que puede inducirles a error.
Se entiende que en la base de este bello consejo del Mensajero de Allah
hay una preocupación muy seria respecto a la lengua.
Por lo tanto, los musulmanes deben reflexionar bien sobre qué deben hacer, cómo deben vivir,
y cómo y en qué medida deben controlar su lengua para poder ser buenos musulmanes.
“Descríbeme el islam de tal modo que no sienta la necesidad de preguntar a nadie más que a ti”;
esta vez informa que pidió: “Dime algo a lo que deba aferrarme firmemente y que deba realizar necesariamente”.
El Noble Mensajero (el Mensajero de Allah, la paz sea con él),
con su experiencia profética y la característica de jawāmi‘ al-kalim (expresar significados profundos con pocas palabras),
dio la misma respuesta a ambas peticiones de Sufyān:
“Di: ‘Mi Señor es Allah’, y luego mantente recto.”
Aquí, Sufyān hace una segunda petición al Profeta y quiere saber
qué es lo que más le preocupa respecto a él.
El Mensajero de Allah, tomando su bendita lengua con la mano,
dijo: “Esto es lo que más temo que te cause daño”.
La parte relevante de nuestro hadiz para nuestro tema es esta.
La primera parte del hadiz determina que el asunto al que hay que aferrarse firmemente y cumplir necesariamente
es el “tawhid (la unicidad de Dios) y la rectitud”.
No se puede hablar de honestidad si no está basada en el tawhid (la unicidad de Dios).
Sin embargo, conviene señalar de inmediato que tampoco se puede decir que
“toda persona que tiene fe en el tawhid lleva una vida honesta”.
Vivir una vida honesta requiere una atención y un esfuerzo sumamente grandes.
Así, el Mensajero de Allah, al recomendar a su Compañero (ṣaḥābī) que se aferre firmemente al tawhid y a una vida recta,
señaló, tanto de hecho como verbalmente, que lo que más temía que pudiera inducirle a error
tanto en su creencia como en su honestidad era la lengua.
Estas dos respuestas del Profeta muestran que
la lengua es el órgano más peligroso que puede hacer retroceder a los musulmanes en la creencia y en la acción, y que puede inducirles a error.
Se entiende que en la base de este bello consejo del Mensajero de Allah
hay una preocupación muy seria respecto a la lengua.
Por lo tanto, los musulmanes deben reflexionar bien sobre qué deben hacer, cómo deben vivir,
y cómo y en qué medida deben controlar su lengua para poder ser buenos musulmanes.
Lecciones que aprendemos del hadiz
- 1“Decir: ‘Mi Señor es Allah’ y mantenerse recto”, es decir, el tawhid (la unicidad de Dios) y la rectitud, son dos reglas fundamentales a las que todo musulmán debe aferrarse y cumplir necesariamente.
- 2El iman (la fe) y la rectitud significan felicidad en este mundo y en el Más Allá.
- 3No poder controlar la lengua es la mayor fuente de preocupación para todo musulmán.
- 4Los Compañeros (ṣaḥāba) solían hacer preguntas para aprender asuntos serios y se esforzaban por vivir de acuerdo con la respuesta en la medida de sus posibilidades.

