Clásicos del Sufismo · junio 26, 2026

Aniquilación del Ego: Un Viaje Sufí hacia el Amor Divino

Trascendiendo el Ser El sufismo es una profunda enseñanza que tiene como objetivo la integración del individuo con su Señor al trascenderse a sí mismo. Como se ve en las obras de Abdulqadir Geylani, este viaje comienza …

Trascendiendo el Ser

El sufismo es una profunda enseñanza que tiene como objetivo la integración del individuo con su Señor al trascenderse a sí mismo. Como se ve en las obras de Abdulqadir Geylani, este viaje comienza principalmente con la purificación del ‘nafs-i emmare’, es decir, la parte del ser que provoca la sumisión a los deseos mundanos. Este proceso de purificación implica dejar atrás todas las pasiones, los deseos y la ambición terrenal; así se abre la posibilidad de orientarse hacia Alá. Esta condición de aniquilación no solo implica renunciar a los deseos mundanos, sino también liberarse de la voluntad y el capricho; de esta manera, el corazón comienza a llenarse con la luz de Dios.

Alcanzar la Unidad Aniquiladora a Través del Amor Divino

Aniquilar el ego es un proceso que moldea al individuo con el amor de Alá. Este amor es tan profundo que borra todas las demás emociones del corazón y solo queda el amor por el Señor. Con la purificación del corazón, el individuo se acerca a Dios, alcanza la unidad con Él y es dotado con su gracia divina. Alá, el Todopoderoso, elige al siervo digno de este amor, lo prefiere y le concede la capacidad de que otros también lo amen como Él ama. Esta gracia abre una puerta constante de misericordia en la vida del individuo; así se hace posible alcanzar la felicidad tanto en este mundo como en el más allá.

Estabilidad del Destino y Entrega a Alá

Desde una perspectiva sufí, el destino es el decreto del Señor del individuo. En lugar de cuestionar este decreto, es necesario aceptarlo con devoción y avanzar por el camino que Él ha trazado. Como se destaca en las obras de Geylani, las olas del destino pueden arrastrar al hombre en diferentes direcciones; pero lo más importante es refugiarse en Alá en lugar de sucumbir a estas olas. El trabajo de los santos es el comienzo del trabajo de los profetas y el objetivo final es alcanzar la estación de la profecía. Por lo tanto, se debe evitar las discusiones sobre el destino, estar contento con el decreto de Dios, agradecer sus bendiciones y afrontar los sufrimientos con paciencia; así el individuo alcanza el agrado de Alá y se entrega a Sus mandatos.