El Último Aliento y el Tránsito a los Ángeles
Según la creencia islámica, la vida terrenal del ser humano llega a su fin; sin embargo, este final es el comienzo de otra existencia. El momento de la muerte y lo que sigue, según se describe en los hadices transmitidos por Abdülkadir Geylânî, varía según el grado de fe. La persona creyente es recibida por ángeles cuando expira su último aliento; estos ángeles traen consigo los aromas del Paraíso, despidiendo el alma al más allá como una especie de ceremonia de bienvenida. La separación del alma del cuerpo ocurre de manera fácil y pacífica, como agua que fluye de una jarra. Esta situación está relacionada con la belleza de las acciones y la sinceridad de la fe en la vida terrenal.
La Tumba del Creyente: Morada de Luz y Misericordia
El asentamiento de la persona creyente en su tumba no es un final oscuro, sino un comienzo luminoso. Según el hadiz, la tumba del creyente se abre hasta una extensión de cuarenta metros; se llena con hermosos aromas provenientes del Paraíso y está revestida de sedas. Si se recita el Corán, la luz de esos versos desciende a la tumba; de lo contrario, se ilumina como la luz del sol. Esta situación es un augurio de las bellezas que el creyente esperará en el más allá. La tumba, como una novia esperando ser despertada, está llena de misericordia y paz. Estas descripciones refuerzan la creencia de que la muerte no es el final, sino una transición a otro mundo.
La Tumba del No Creyente: Morada de Aflicciones
Sin embargo, la tumba de aquel que vive en la vida terrenal con malas acciones e incredulidad se enfrenta a un destino diferente. La tumba del no creyente se estrecha, sus huesos se entrelazan y serpientes son enviadas sobre él. Los demonios lo someten a tormentos de los cuales no puede escapar. Además de estas descripciones, el alma del no creyente no es elevada al cielo, sino que permanece en la tierra y regresa a su cuerpo. Este doloroso panorama en el más allá es una señal de que los errores cometidos en la vida terrenal tienen graves consecuencias en el más allá; nos recuerda nuestra responsabilidad moral y la importancia de la fe.

