
Hadiz
ʿĀʾisha (que Allah esté complacido con ella) relató:
La esposa de Abū Sufyān, Hind, fue al Profeta (la paz y las bendiciones sean con él) y dijo:
— ¡Oh Mensajero de Allah! Abū Sufyān es un hombre muy tacaño. No me da a mí ni a mi hijo lo suficiente para nuestro sustento, excepto lo que yo tomo sin su conocimiento. (¿Es correcto lo que hago?)
El Profeta (la paz y las bendiciones sean con él) respondió:
— “¡Toma para ti y tu hijo lo que sea suficiente según el uso común!”
La esposa de Abū Sufyān, Hind, fue al Profeta (la paz y las bendiciones sean con él) y dijo:
— ¡Oh Mensajero de Allah! Abū Sufyān es un hombre muy tacaño. No me da a mí ni a mi hijo lo suficiente para nuestro sustento, excepto lo que yo tomo sin su conocimiento. (¿Es correcto lo que hago?)
El Profeta (la paz y las bendiciones sean con él) respondió:
— “¡Toma para ti y tu hijo lo que sea suficiente según el uso común!”
Bujārī, Buyūʿ 95, Nafaqāt 4, Manāqib al-Anṣār 23; Muslim, Aqḍiya 7,
Transmisores
8, 9. Véase también: Nasāʾī, Quḍāt 31; Ibn Māja, Jihād 13.
Explicación
Hind bint ʿUtba ibn Rabīʿa, esposa de Abū Sufyān, quien se convirtió al islam poco después de que su esposo lo hiciera antes de la conquista de La Meca, fue hasta ese día una enemiga acérrima del islam. La muerte de su padre ʿUtba a manos de Ḥamza (que Allah esté complacido con él) en la batalla de Badr, así como la muerte de su tío Shayba y su hermano Walīd en la misma batalla, la llevaron a albergar un profundo rencor hacia los musulmanes. En la batalla de Uḥud, contrató especialmente a Wahshī para que matara a Ḥamza y, en su afán de venganza, llegó a masticar el hígado de Ḥamza.
Después de convertirse al islam, ella misma confesó el odio que sentía hacia los musulmanes y se presentó ante el Profeta (la paz y las bendiciones sean con él) diciendo:
— ¡Oh Mensajero de Allah! Juro por Allah que no había en este mundo nadie cuya familia deseara ver más humillada y miserable que la tuya. Pero hoy, no hay nadie cuya familia desee ver más honrada y feliz que la tuya.
Según algunos relatos, durante este encuentro, y según otros en otra ocasión, Hind se quejó al Profeta de que su esposo Abū Sufyān era extremadamente tacaño y no gastaba lo suficiente para ella y sus hijos, y le preguntó si era lícito que ella tomara de sus bienes sin su conocimiento para cubrir sus necesidades. La parte del hadiz que nos concierne es que Hind describió a su esposo con calificativos como muy tacaño y de mano cerrada. Mencionar a las personas por sus características para obtener una fatwa no constituye ghibah (difamación). Es necesario para clarificar la situación. Así, en este caso, el Profeta (la paz y las bendiciones sean con él) no reprendió a Hind por hablar así, sino que respondió a su pregunta diciendo que podía tomar de los bienes de su esposo para ella y sus hijos según el uso común, y que no había inconveniente en ello.
Después de convertirse al islam, ella misma confesó el odio que sentía hacia los musulmanes y se presentó ante el Profeta (la paz y las bendiciones sean con él) diciendo:
— ¡Oh Mensajero de Allah! Juro por Allah que no había en este mundo nadie cuya familia deseara ver más humillada y miserable que la tuya. Pero hoy, no hay nadie cuya familia desee ver más honrada y feliz que la tuya.
Según algunos relatos, durante este encuentro, y según otros en otra ocasión, Hind se quejó al Profeta de que su esposo Abū Sufyān era extremadamente tacaño y no gastaba lo suficiente para ella y sus hijos, y le preguntó si era lícito que ella tomara de sus bienes sin su conocimiento para cubrir sus necesidades. La parte del hadiz que nos concierne es que Hind describió a su esposo con calificativos como muy tacaño y de mano cerrada. Mencionar a las personas por sus características para obtener una fatwa no constituye ghibah (difamación). Es necesario para clarificar la situación. Así, en este caso, el Profeta (la paz y las bendiciones sean con él) no reprendió a Hind por hablar así, sino que respondió a su pregunta diciendo que podía tomar de los bienes de su esposo para ella y sus hijos según el uso común, y que no había inconveniente en ello.
Lecciones del Hadiz
- 1Es lícito mencionar a las personas por características que no les agradan para obtener una fatwa o presentar una queja formal. Esto no es ghibah (difamación).
- 2El esposo está obligado a proveer el sustento de su esposa e hijos según el uso común de la sociedad.
- 3Si el esposo no cumple con su obligación hacia su familia, la esposa puede tomar de los bienes de su esposo sin su conocimiento para cubrir sus necesidades.
- 4En asuntos que no están regulados por una norma religiosa, se sigue la costumbre.
- 5Se puede emitir una fatwa sobre una persona ausente. Sin embargo, es discutible si se puede dictar un juicio. La fatwa y el juicio se diferencian en este punto: la fatwa apela a la conciencia religiosa de las personas, mientras que el juicio se ejecuta y aplica por la fuerza de la ley.
⟪SECCIÓN⟫ PROHIBICIÓN DE LA CALUMNIA
LA PROHIBICIÓN DE SEMBRAR DISCORDIA ENTRE LAS PERSONAS
Y DE LLEVAR Y TRAER PALABRAS
Aleyas - 6“¡No obedezcas al que anda buscando defectos y va llevando y trayendo palabras!”
Sura al-Qalam (68), - 7Como es sabido, los idólatras de La Meca recurrieron a muchos métodos para hacer que el Profeta (la paz y las bendiciones sean con él) abandonara su misión, lanzando diversas acusaciones y calumnias, con la esperanza de que así él fuera indulgente con ellos y aprobara sus errores. En la sura al-Qalam, que comienza con aleyas que explican esta situación, se encuentra también la aleya mencionada, entre las aleyas 10-
- 8En estas aleyas, se da la siguiente instrucción al Profeta (la paz y las bendiciones sean con él): “(¡Oh Mensajero!) No obedezcas a ninguno de los que juran mucho, vil, que siempre busca defectos y censura, que va llevando y trayendo palabras, que impide el bien, transgresor, pecador, rudo y cruel, y además de todo esto, marcado por la vileza; no te dejes impresionar por el hecho de que tengan riquezas e hijos.”
Como se ve claramente, llevar y traer palabras, es decir, namīma, es una de las características de los idólatras enemigos acérrimos del islam. Es necesario reflexionar bien sobre a qué situación moral se expone el musulmán que incurre en tal defecto. Comprender bien este punto nos ayudará mucho a cuidar nuestra lengua.

