Clásicos del Sufismo · junio 26, 2026

İttiba: ¿El Lamento del Ego o la Voz de Dios?

Dos Caminos hacia Adelante: Sharia y Batiniyya En las obras de Abdülkadir Geylânî Hazretleri, el concepto de ‘ittiba’, es decir, seguir a una acción, se divide en dos caminos fundamentales. El primero es …

Dos Caminos hacia Adelante: Sharia y Batiniyya

En las obras de Abdülkadir Geylânî Hazretleri, el concepto de ‘ittiba’, es decir, seguir a una acción, se divide en dos caminos fundamentales. El primero es cumplir con los requisitos de la vida mundana y mantenerse alejado de los deseos y pecados egoístas; esto significa aplicar meticulosamente las obligaciones de adoración y los comportamientos morales prescritos por la Sharia. Sin embargo, la verdadera profundidad radica en avanzar por el camino de la Batiniyya, que requiere seguir los mandatos relacionados con lo permisible (mubah) que Dios Todopoderoso susurra a su siervo, sin tener una regla directa al respecto en la Sharia; estos mandatos son una guía para que el siervo fortalezca su vínculo con su Señor en su mundo interior.

El Misterio de lo Permisible: La Brújula del Futuro

Los permisibles (mubah) que no tienen una regla en la Sharia, a primera vista, parecen dejados al libre albedrío; esta situación los califica como ‘sin juicio’ o ‘indeterminados’. En realidad, esto crea un espacio donde el siervo puede actuar con su propia razón y deseo; sin embargo, esta libertad no implica irresponsabilidad. El siervo debe escuchar su voz interior y elegir lo que es agradable a su Señor. En esta elección, el siervo espera la orden, se adhiere cuando es ordenado e ittihatiza sus acciones para que lleguen a su Señor; esto expresa la unidad entre las cosas que están bajo el juicio de la Sharia y el mandato batini.

El Camino de la Sumisión: Los Estados del Abd

La sumisión total requiere purificarse de los deseos del ego y orientarse hacia Dios; en este punto, la persona se convierte en ‘abd-i melik’, es decir, el siervo del gobernante. Esto no es ser el siervo del reino, sino el servidor de la orden; como un bebé en las manos de su madre, o un paciente frente a su médico, el siervo se somete a la voluntad de su Señor. La cúspide de esta sumisión es el estado de ‘fenâ’; donde el corazón se fusiona con lo de Dios, sigue el camino de los expertos en conocimiento y razón, los conocedores y los monoteístas, y finalmente alcanza el rango de abdâl, que es el vicario, amigo y amado del Rahmân. En esta etapa, la voluntad es completamente de Dios; la persona no se conoce a sí misma, simplemente ejecuta la orden.

El Azúcar de la Paciencia: Incluso si No Obtienes lo que Quieres

En el camino de la complacencia divina, la paciencia es una de las virtudes más importantes; Alá Todopoderoso anuncia que puede ayudarnos incluso si no se cumple nuestro deseo. Esta ayuda puede ser eliminar nuestro deseo aliviando nuestra carga, protegernos a nosotros y a nuestras vidas para lograr el deseo, o concedernos el deseo sin sufrimiento en este mundo ni dificultad en el próximo. Si superamos esta prueba con paciencia y gratitud, Alá Todopoderoso nos recompensará; si es nuestro destino, nos concederá nuestro deseo y transformará nuestra paciencia en gratitud. Si no está destinado a nosotros, incluso si nuestro ego se resiste, la necesidad de ese deseo por parte de nuestro Señor nos enseña la paciencia y nos pone a prueba con su gracia; esto también es una señal de verdadera sumisión.