Clásicos del Sufismo · junio 26, 2026

La Esclavitud del Ego y la Voluntad en el Camino de la Verdad: La Guía de Geylânî

Caer en la Trampa de los Milagros Las obras de Abdülkadir Geylânî iluminan una falacia que se encuentra a menudo en el viaje sufí: los milagros. Eventos que parecen impresionantes y extraordinarios desde fuera, pueden …

Caer en la Trampa de los Milagros

Las obras de Abdülkadir Geylânî iluminan una falacia que se encuentra a menudo en el viaje sufí: los milagros. Eventos que parecen impresionantes y extraordinarios desde fuera, pueden llevar al extravío de algunos sâlik (personas versadas en sufismo). Estos tipos de situaciones surgen bajo la pretensión de presenciar el destino, con el pretexto de salirse de las ordenanzas y prohibiciones shar’i. Sin embargo, los verdaderos santos se centran en llevar una vida acorde con los mandatos divinos, evitando tales exhibiciones; porque la verdadera santidad solo es posible transformando los milagros en acciones beneficiosas de acuerdo con las reglas shar’i. De lo contrario, esta situación conduce a una situación que requiere censura (eleştiri).

Voluntad y Responsabilidad: El Peligro de Desviarse del Camino Shar’i

Geylânî enfatiza la importancia de usar correctamente la voluntad. En lugar de actuar según sus propios deseos, el ser humano debe dar prioridad a la voluntad shar’i (cumplimiento de las normas religiosas). Desviar la mirada de la voluntad shar’i y sucumbir a los caprichos hace que uno sea indigno de perdón y requiere castigo. Tener voluntad no es solo suprimir los deseos, sino también elegir el camino que Dios y Su Mensajero aman; de lo contrario, una persona queda esclavizada por su propia voluntad y vaga en la desviación, lo que la coloca en una situación similar al error en el que cayeron los cristianos. Para estar en el camino correcto, uno debe conocer las ordenanzas shar’i y actuar de acuerdo con ellas.

Profetas y el Camino de la Humanidad: Siguiendo el Ejemplo de la Perfección

En las obras de Geylânî se destaca el ejemplo del Profeta Muhammad (s.a.v.) y del Profeta Ibrahim (a.s.). Los profetas representan los estados más elevados de la humanidad; el Profeta Muhammad (s.a.v.) es el último de todos los profetas y el amo de la descendencia de Adán. Seguir Su camino es la clave para alcanzar la felicidad tanto en este mundo como en el más allá. Como se menciona en los hadith auténticos, la mejor palabra es la palabra de Dios, y el mejor camino es el camino de los profetas. Las personas deben adoptar el ejemplo de los profetas, liberarse de la esclavitud del ego y llevar una vida acorde con las normas shar’i; así podrán ser dignos de la misericordia divina.