Riyad as-Salihin · junio 26, 2026

La Importancia y el Poder de las Súplicas entre los Creyentes

Riyazus Salihin Tomo – 6 – Mehmet Yasar Kandemir · LA VIRTUD DE SUPLICAR POR QUIEN NO ESTÁ PRESENTE Hadiz “Y los que vinieron después de ellos dicen: ¡Señor nuestro! Perdónanos, y perdona a nuestros hermanos …

Hadîs-i şerîf (Arapça metin)
Riyazus Salihin Tomo – 6 – Mehmet Yasar Kandemir · LA VIRTUD DE SUPLICAR POR QUIEN NO ESTÁ PRESENTE
Hadiz
“Y los que vinieron después de ellos dicen: ¡Señor nuestro! Perdónanos, y perdona a nuestros hermanos que nos precedieron en la fe (iman, la fe).”
Sura al-Hashr (59), 10.

2. “Y pide perdón por tus pecados y por los de los creyentes y las creyentes.”
Sura Muhammad (47), 19.

3. “¡Señor nuestro! Perdóname a mí, a mis padres y a los creyentes el día en que se haga el ajuste de cuentas.”
Sura Ibrahim (14), 41.
En las tres aleyas (āya) anteriores, se observa la súplica en ausencia que las personas virtuosas hacen por los creyentes. En la primera aleya, se menciona la súplica de los Compañeros (ṣaḥāba); en la segunda, la del Mensajero de Dios (la paz y las bendiciones sean con él); y en la tercera, la del profeta Ibrahim, tanto por sí mismos como por sus hermanos creyentes. Así se subraya la importancia de la súplica que los creyentes hacen unos por otros. Los ejemplos de súplica que aparecen en las aleyas muestran que las súplicas no sólo abarcan a los contemporáneos, sino también a los que han fallecido y pasado al más allá, e incluso a los creyentes que aún no han nacido. Ante todo, los profetas y las grandes personalidades suplican tanto por sí mismos como por todos los creyentes. Porque ellos, obedeciendo el mandato de Allah, consideran a todos los creyentes como hermanos. Por la profunda iman (la fe) que brilla en sus corazones, aman a todos los creyentes. Desean para ellos los mismos bienes y cosas buenas que desean para sí mismos.
Los dos hadices que veremos a continuación pueden considerarse como tafsir (la exégesis coránica) de las aleyas anteriores. Cuando leamos estos hadices, comprenderemos mejor cuán valiosa es ante Allah la súplica que los creyentes hacen en ausencia unos por otros.
Hadices

1497. Abu’d-Dardāʾ (que Allah esté complacido con él) relató que escuchó al Mensajero de Dios (la paz y las bendiciones sean con él) decir:
“Cuando un musulmán suplica por su hermano en la religión que no está presente, el ángel dice: ‘¡Que se te conceda lo mismo a ti!’”

Muslim, Dhikr 86. Véase también: Abū Dāwūd, Witr 29.

Narrador
Será explicado junto con el siguiente hadiz.

1498. Según otro relato de Abu’d-Dardāʾ (que Allah esté complacido con él), el Mensajero de Dios (la paz y las bendiciones sean con él) solía decir:
“La súplica de un musulmán por su hermano en la religión que no está presente es aceptada. Mientras una persona siga suplicando por el bien de su hermano, el ángel encargado a su lado dice: ‘¡Que tu súplica sea aceptada y que se te conceda lo mismo a ti!’”
Muslim, Dhikr 87, 88. Véase también: Ibn Mājah, Manāsik 5.

Explicación
Estos dos hadices, que tienen el carácter de tafsir (la exégesis coránica) de las aleyas (āya) al inicio de nuestro tema, expresan la importancia y el valor que Allah Altísimo otorga a la súplica en ausencia, es decir, a la súplica que los creyentes hacen unos por otros. Ghayb y ghiyāb, aunque significan no estar presente a la vista, también se considera súplica en ausencia cuando una persona suplica por su hermano en la religión de manera que éste no lo escuche, aunque esté presente.
Que los creyentes se amen entre sí, deseen el bien y la felicidad unos para otros y, para ello, se hagan súplicas de bien, complace enormemente a Allah. Para recompensar a Sus siervos que tienen un corazón tan amplio como para pensar en los demás, Allah sigue el camino descrito en el hadiz. Es decir, cuando una persona desea el bien para su hermano en la religión o suplica para que se le quite una dificultad, el ángel encargado a su lado dice “amín”, es decir, “¡Que Allah acepte tu súplica!”, y luego expresa el deseo de “¡Que se te conceda a ti lo que has pedido para tu hermano!”. Suplicar por un musulmán de manera que no lo escuche es más aceptable ante Allah, ya que está completamente libre de ostentación y apariencia.
En el hadiz número 715 leímos que ‘Umar ibn al-Khaṭṭāb pidió permiso al Mensajero de Dios (la paz y las bendiciones sean con él) para realizar la ‘umra, y él le dijo: “¡No nos olvides en tus súplicas, querido hermano!” o “¡Querido hermano! ¡Inclúyenos también en tu súplica!”. Por lo tanto, debemos tanto suplicar por nuestros hermanos musulmanes como pedirles que supliquen por nosotros.
Sin duda, más importante que suplicar es encontrar una boca pura y sin pecado que diga amín a nuestra súplica. ¡Cuánto daríamos por encontrar una boca pura que diga amín a nuestra súplica! Sin embargo, nuestro Sublime Señor ha concedido a cada uno de nosotros esta oportunidad única. No hay necesidad de buscar siervos con boca bendita en otro lugar. Ellos están a nuestro lado y esperan decir amín a las súplicas que hagamos por nuestros hermanos en la religión. Las personas inteligentes son aquellas que saben aprovechar las oportunidades que se les ofrecen.
Lecciones que Aprendemos del Hadiz
  1. 1Los musulmanes deben suplicar unos por otros.
  2. 2Hay ángeles a nuestro alrededor que dirán “amín” a las súplicas que hagamos unos por otros y desearán que se nos conceda una parte de lo que pedimos para los demás.
    ⟪SECCIÓN⟫ALGUNOS TEMAS RELACIONADOS CON LA SUPLICA