Riyad as-Salihin · junio 26, 2026

No intentéis purificaros a vosotros mismos, Allah lo sabe.

Riyazus Salihin Tomo – 7 – Mehmet Yasar Kandemir · PROHIBICIÓN DE JACTANCIA Y EXCESO Hadiz “No os atribuyáis pureza a vosotros mismos. Allah conoce mejor quién posee taqwa (la conciencia de Dios).” Sura …

Hadîs-i şerîf (Arapça metin)
Riyazus Salihin Tomo – 7 – Mehmet Yasar Kandemir · PROHIBICIÓN DE JACTANCIA Y EXCESO
Hadiz
“No os atribuyáis pureza a vosotros mismos. Allah conoce mejor
quién posee taqwa (la conciencia de Dios).”
Sura an-Najm (53), 32.
Allah lo sabe todo. Porque Él ha creado todo. El ser humano, en cambio,
ni siquiera tiene conocimiento sobre ciertos fragmentos de su propia vida. Él,
según el entorno y las circunstancias en que se encuentra, se asigna un lugar
y conduce sus relaciones con los demás dentro de ese marco. Muy a menudo,
la persona cree en su propia rectitud y diferencia. Toma partido por sí mismo. Por
ello, los juicios que emite suelen ser parciales.
La aleya (āya) es la frase final de una aleya que recuerda la creación del ser humano. Desde una frase anterior, se dice así:
“Allah os conoce mejor cuando os creó de la tierra y cuando estabais
en los vientres de vuestras madres. Por eso, no os atribuyáis pureza.
Él conoce mejor a quien se guarda del mal.” Es decir, incluso en los momentos en que no os conocíais a vosotros mismos, cómo erais y qué haríais en el futuro, en resumen, con vuestras faltas y deficiencias, siempre os conoce Él. Por lo tanto, no presumáis considerándoos sin pecado, impecables, completamente puros. Puede que tengáis defectos que desconocéis. Allah es quien mejor sabe quién está verdaderamente lleno de respeto hacia Él.

2. “Pero quienes oprimen a los hombres y se exceden injustamente en la tierra, tendrán un castigo doloroso.”
Sura ash-Shura (42), 42.
Esta aleya (āya), que se encuentra entre las que contienen explicaciones detalladas sobre la relación entre delito y castigo, informa que quienes deben ser castigados son, directamente, los que oprimen o los que se exceden en la represalia de un delito, así como quienes, en la tierra, se consideran superiores y actúan con arrogancia y rebeldía. Declara que para estos arrogantes rebeldes hay también un castigo doloroso en la otra vida.
Que la persona se crea algo, que caiga en la soberbia, facilita enormemente que se desvíe y cometa injusticias. Por ello, siempre se ha recomendado ser humilde, conocer los propios límites y actuar con modestia, y se han prohibido las conductas contrarias.
Hadices
Muslim, Yanna 64. Véase también: Abū Dāwūd, Adab 40; Ibn Māja,

Transmisor
Zuhd 16.
Se explicará junto con el siguiente hadiz.

1594. Según se relata de Abū Hurayra (que Allah esté complacido con él),
el Mensajero de Allah (la paz y las bendiciones sean con él) dijo:
“Quien diga (viéndose superior y despreciando a los demás):
‘La gente está perdida’, él será el primero en perderse entre ellos.”
Muslim, Birr 139. Véase también: Abū Dāwūd, Adab 77.

Explicación
En el hadiz número 603, en el tema “Humildad y protección a los creyentes”,
nuestro Profeta informa que Allah Altísimo le ha ordenado a él y a nosotros, su comunidad, actuar con humildad. Una humildad tal que,
nadie, por tener ciencia, posición o riqueza, debe jamás pretender superioridad sobre quienes carecen de ello, ni cometer injusticias materiales o morales.
Considerar casi como no humanos a los analfabetos, o sostener que el voto de los instruidos debe valer más que el de los no instruidos, como aún sostienen algunos ignorantes y desconectados del pueblo en nuestra época, muestra cuán acertada, atemporal y actual es la advertencia de este hadiz.
Poseer ciertos dones no debe ser motivo de injusticia hacia los demás. Todo don exige shukr (la gratitud). Y el agradecimiento por el don nunca otorga a nadie el derecho de despreciar oprimidos o de oprimir a quienes parecen carecer de él. Cuanto mayor es el don, mayor debe ser la humildad. Esto, naturalmente, está relacionado con el sentido de responsabilidad.
El hadiz advierte además que nadie debe presumir de superioridad sobre otro, ni jactarse ni buscar la ostentación.
El deseo de presumir y de mostrar la diferencia respecto a los demás, es decir, la incapacidad de ser humilde, en realidad proviene del kibir (arrogancia). De hecho, la humildad es lo opuesto al kibir. La arrogancia y el orgullo no convienen en absoluto al ser humano, y menos aún a un musulmán. Porque es el carácter de Iblīs. Por eso está prohibido.
El segundo hadiz señala que el error de la autocomplacencia, la jactancia y el desprecio hacia los demás, lleva a veces a quienes sufren esta enfermedad a desacreditar a toda la sociedad. Es posible encontrar en todos los ámbitos a quienes, considerándose puros y sanos, se atreven a sentenciar: “La gente se ha corrompido, está perdida”.
Especialmente quienes lo hacen confiando en sus propias prácticas de adoración, caen en un error y una perdición aún mayor. Lo que uno desee para los demás, especialmente para los musulmanes, lo encontrará primero él mismo. La afirmación de que la gente está corrompida y perdida golpea primero a quien la pronuncia. Los más cercanos a la perdición son quienes gustan de este tipo de discursos.
Si tales palabras y quejas no provienen del sentimiento de superioridad, sino que se expresan solo como tristeza o duda, con un propósito religioso, en el sentido de “ojalá pudiéramos ser mejores”, no hay inconveniente. Pero fuera de esa intención, dictar la perdición de la gente es una expresión de autocomplacencia, y la perdición de quien lo dice comienza en ese mismo punto.
Exagerar los defectos y faltas de los demás y atreverse a emitir juicios definitivos sobre su destino, sin ninguna prueba, es considerarse salvado. Quienes olvidan ocuparse de sus propios defectos, sin duda, serán los primeros en perderse.
Lecciones que aprendemos del hadiz
  1. 1Se prohíbe la jactancia y el exceso.
  2. 2El musulmán está obligado a ser humilde y modesto.
  3. 3Ser agorero de calamidades no trae bien a nadie.
  4. 4Ningún don material o espiritual que se posea otorga a la persona el derecho de considerarse superior a los demás. Al contrario, aumenta su responsabilidad.
    ⟪SECCIÓN⟫MÁS DE TRES DÍAS
    ⟪SECCIÓN⟫PROHIBICIÓN DE ROMPER RELACIONES
    SALVO POR HABER INNOVADO UNA BID‘A
    O HABERSE HECHO MANIFIESTO SU PECADO
    Y SIMILARES, SE PROHÍBE ROMPER RELACIONES
    CON LOS MUSULMANES MÁS DE TRES DÍAS
    Aleyas