Clásicos del Sufismo · junio 27, 2026

A la Sombra del Amor: Huellas de la Conciencia de la Existencia y la Unidad en Mevlana

Nadar en el Océano de la Existencia Estos versos destilados del Divan-ı Kebir de Mevlânâ Celaleddin Rûmî llevan las huellas de una profunda reflexión sobre la existencia. En el texto fuente, la armonía del mundo, …

Nadar en el Océano de la Existencia

Estos versos destilados del Divan-ı Kebir de Mevlânâ Celaleddin Rûmî llevan las huellas de una profunda reflexión sobre la existencia. En el texto fuente, la armonía del mundo, descrita como reflejo de la unidad, expresa la desaparición de la discordia y la enemistad, señalando en realidad la conciencia de unidad en la base del universo. Según Mevlânâ, todo es una sombra que se manifiesta desde Allah, el sol de la existencia (tawhid — la unicidad de Dios); por ello, no pueden concebirse separados unos de otros. Aunque estas sombras puedan parecer desvanecerse o desaparecer en diferentes direcciones con el tiempo, en esencia están conectadas a la misma fuente y actúan por Su voluntad. Así como la luz del sol lo abarca todo, la existencia también lo envuelve todo y asegura que todo esté en armonía con ella.

El Vaivén del Amor y el Dominio de la Paciencia

Mevlânâ describe el amor como una pasión, pero al mismo tiempo subraya la importancia de la paciencia (sabr — la paciencia) y la entrega. El contraste entre la agitación del amor y la serenidad de la belleza refleja la naturaleza fluctuante del ruh (el espíritu) humano. El estado del amor, que se retuerce y arruga como un mantel, recuerda la necesidad de la entrega a Allah incluso al enfrentar el dolor de la separación. Mantener el equilibrio entre la intensidad del amor y la calma de la paciencia ocupa un lugar importante en la enseñanza de Mevlânâ; porque el verdadero amor debe estar impregnado tanto de entusiasmo como de discernimiento.

El Camino hacia la Verdad: Superarse a Sí Mismo y la Búsqueda Única

En este pasaje de Mevlânâ, se enfatiza que el camino hacia la ḥaqīqa (la realidad interior) requiere superarse a sí mismo. Es necesario purificarse de excusas, justificaciones y orgullos, y dirigirse hacia el Señor con humildad. Disfrutar de la abundancia cuando el vino está listo y la fortuna es como un amigo solo es posible por Su gracia. La embriaguez de los valientes, la asamblea de los amantes y no establecer el hogar en ningún lugar salvo en la taberna son símbolos de alcanzar la verdad. Las trampas y deseos mundanos solo engañan al ser humano; para no caer en esta trampa, hay que elevarse hacia el cielo y centrarse en el ser único y sin igual. La indecisión expresada con el ejemplo del cuenco debe fijarse con Su amor, y en vez de correr en todas direcciones, hay que dirigirse a Él.