El Colapso del Corazón, la Llamada del Amor
Esta profunda súplica reflejada en las obras de Mevlana Celaleddin Rumi comienza con el agotamiento de la paciencia. Mevlana, cuyo corazón está lleno de dolores y expectativas, ha perdido la capacidad de soportar las dificultades del mundo exterior. Esto lo dirige a una búsqueda más intensa del amor; hacia un estado de enamoramiento donde podrá calmar su alma con los cantos de Zuhre y poder ir a verle. La comparación del corazón como un paciente atrapado en una trampa, expresa la confusión y agitación en el mundo interior, mientras que el deseo de capturar al amado y llevarlo a su destinatario, apunta a la naturaleza sumisa y sacrificada del amor.
La Falta de Habilidad: Descubriendo los Secretos de la Existencia
El monólogo interno de Mevlana, 'no tienes habilidad, ni fuerza en ninguna tarea', expresa el rechazo al apego a las habilidades y logros mundanos. El verdadero propósito no es seguir el camino del comerciante para buscar ganancias; sino ser moldeado por el amor divino, comprender los secretos de la existencia. La dificultad que tiene el corazón para seguir su propio rastro, cuando está consciente de sí mismo, simboliza la confrontación con los obstáculos del ego y el esfuerzo en el camino hacia la verdad. En esta búsqueda, tomarse de la mano del amado para refugiarse en una cueva, representa el deseo de purificarse del nafs-i emmare y alcanzar el conocimiento oculto.
Los Estados del Corazón: Transformación del Dolor a la Alegría
Las ricas imágenes utilizadas por Mevlana exponen los diferentes estados del corazón. Describirse como un músico eterno de amor, expresa el deseo de estar en armonía con la alegría del universo; arrancarse la barba de la tristeza y peinar la barba de la alegría, es eliminar el dolor y la pena para dar paso a la felicidad y la gratitud. La metáfora de abrir la boca del cubo para limpiar el barro, simboliza la purificación del corazón y el esfuerzo interno para alcanzar la verdad. Su hostilidad hacia los ídolos, demuestra la intención de conformarse con el verdadero amor divino y alejarse de los valores falsos.

