BİRİNCİ FEN · ÜÇÜNCÜ BÂB · ONUNCU FASIL · Altıncı Madde
**Sexto Artículo**
Declara que este mundo nos ha educado como una madre compasiva.
¡Oh, amado! Debe saberse que los hombres de sabiduría han dicho: Este universo es nuestra madre compasiva. Así como la madre cría y alimenta a su hijo, digiriendo alimentos que éste no puede comer, transformándolos en alimento y leche dignos para él, entregándoselos a través de sus senos para criarlo y desarrollarlo, así también este mundo es nuestra madre compasiva, que nos proporciona los alimentos apropiados a través de las plantas y animales, como si fueran dos senos. Nos nutre con frutas deliciosas de diversos colores y con exquisitos manjares de toda clase. Esta madre, llamada mundo, es la antítesis de otras madres; pues mientras todas las demás madres se dirigen hacia el exterior [109/a], este mundo se ha vuelto hacia su interior, vigilándonos y estando presente en nuestra educación. Por lo tanto, en verdad aún vivimos en el vientre de nuestra madre, como algunos han interpretado el hadiz sharif: "El dichoso es dichoso en el vientre de su madre, y el desventurado es desventurado en el vientre de la suya" [560].
Este significado también se ajusta a este versículo noble, donde el Altísimo dice: “En esta tierra está ciego, y en la otra vida estará ciego, y muy lejos del camino” (Isra, 17/72). Un hombre perfecto ha expresado este significado con el siguiente verso:
*Verso*
Quien no es conocedor de la Verdad en esto,
Permanecerá para siempre ignorante, nunca la encontrará.
En turco moderno:
Quien no conoce al Altísimo en este mundo, permanecerá para siempre ignorante y nunca más lo encontrará.
Este significado también expresa que a los ciegos de nacimiento nunca les sirve ningún medicamento. Por lo tanto, la felicidad de ambos mundos puede obtenerse inmediatamente en el entorno en el que vivimos, porque aún estamos en el vientre materno, es decir, en este mundo. Estar ciego aquí significa que el hombre no se conoce a sí mismo, no ve y no puede alcanzar su propia verdad; pues aquel que no se conoce a sí mismo es considerado un niño. Tampoco ha conocido ni encontrado a su Mevla (Señor). Por esta razón, esa persona queda ciega en ambos mundos. Por eso han venido los profetas, los santos y los eruditos para invitar a la gente a Alá. La gente del mundo solo puede curarse de la ceguera con la luz del Corán, el conocimiento del Tawhid (unidad), la irfan (gnosis) y la adoración al Rahmán (el Misericordioso). Se convierten en cercanos espirituales de Alá, entrando entre Sus siervos elegidos y permaneciendo eternamente con Él.
“¡Oh, Dios Vivo y Creador de toda cosa! ¡Oh, Allah, Señor del dominio, poseedor de majestad e indulgencia! Por el derecho de Tu poder y honor, da vida a nuestros corazones y ojos con la luz del conocimiento de Ti.”
**SEGUNDO CAPÍTULO**
Explica en cinco artículos exhaustivamente la esencia original (keyfiyet) del cuerpo, las esencias naturales (mahiyet) de los órganos internos y externos, la verdad de los temperamentos del hombre en diversas edades, el nacimiento de las cuatro mezclas, las causas de las mezclas, sus estados, sus beneficios y lo que se deriva de ellas.

