BEŞİNCİ FASIL · Yedinci Madde
**Artículo Séptimo**
La verificación (ta‘dîl) de las apariencias [20] de los órganos con pruebas y evidencias contradictorias, y sus disposiciones que varían según la diversa constitución de los seres humanos, son declaradas.
¡Oh, amado! Debe saberse que los filósofos han dicho: Todas las pruebas y conocimientos contradictorios en la apariencia (kıyafet) de los órganos, si se reunieran en una sola persona, la equilibrarían, prosperarían y harían florecer. Por ejemplo, si un hombre es alto, no puede ser reprobado por su altura, pues esta equilibra su constitución. ¿Quién lo reprobaría?
Si también tiene el rostro luminoso, los conocedores del corazón interpretarán esa altura como luz. Así pues, una persona es conocida por las características predominantes que posee. Si la luz de Dios es el ojo de alguien, su visión espiritual (firâset) se independiza de las pruebas mencionadas. Pues se ha transmitido de los Sagrados Profetas (s.a.v.): “Cuidado con la perspicacia del creyente, pues ve con la luz de Alá”.
Pues todas estas señales son pruebas de las cualidades y características de la naturaleza animal. Así que si el alma de un hombre es el alma concupisciente (nefs-i emmâre), esa alma está bajo la esclavitud de la naturaleza animal, y entra en el juicio de esta, que no se purifica de toda oscuridad, ignorancia y asuntos confusos e indeterminados. A veces tiene las características del demonio, a veces de una bestia salvaje, a veces de un animal. Pero aparece con forma humana.
Si el alma de un hombre es el alma reprobatoria (nefs-i levvâme), a veces es vencida por la naturaleza animal y a veces le vence; esta alma reprobatoria se conoce a veces como animal y a veces como humana. Si el alma de un hombre es el alma inspirada (nefs-i mülhime), siempre vence al alma animal, se tranquiliza, transforma la guerra en paz, la discusión en acuerdo, y lo malo se convierte en bien para ella. Esta no está limitada por el bien y el mal, sino que el alma se vuelve espíritu absoluto. Al renunciar a toda su existencia, los demás son sus aliados. De su propia existencia no queda rastro ni señal. Sus características son inagotables de describir.
Ven, oh buscador de la Verdad, olvida al mundo.
Trasciende este yo y hazte polvo.
Purifica tu corazón, espejo de Dios, de todo lo que no es Él.
Comprende a través de Él que eres el amigo de los corazones.
Y con su amor, destruye las costumbres y deshazte de ellas.
**Beyt [146/a]**
Quien desee la cercanía del amado,
Que no dé lugar al mundo en su corazón.
**Qasida**
1- Comprende a los habitantes de esta época, no te jactes.
Encuentra al amigo en el corazón y ocúltate de toda mirada.
2- ¿Qué gracia hay en las melodías que sellan el espejo del corazón?
Deja a los ignorantes y a los insensatos; encuentra paz en el corazón.
3- Porque la calamidad del hombre es el propio hombre, olvida a esos hombres.
Que el alma se acerque al Señor de los hombres y se llene de alegría.

![La apariencia de los órganos (vestimenta) [20] con información y documentos contradictorios, pr](/wp-content/uploads/2026/06/marifetname.jpg)