Los Estados del Universo Cargados de Amor
Mevlânâ Celaleddin-i Rûmî expresa los efectos del amor en el Divan-ı Kebir con un lenguaje tan profundo y universal que invita al lector a una experiencia personal y a un éxtasis cósmico. El amor, a los ojos de Mevlânâ, no es solo una emoción humana; es una energía tan poderosa y extendida que constituye la base misma de la existencia. Como se indica en el texto original, cada partícula de los mundos se embriaga a medida que aumenta la manifestación de la belleza de Dios. Esta embriaguez no es una debilidad; por el contrario, es el logro del verdadero ser de las criaturas creadas bajo la influencia del amor divino, su acercamiento a Alá. El Trono, el Kursi, los cielos… todas estas elevadas posiciones también experimentan un éxtasis bajo la influencia del vino de amor que fluye de la lengua de Mevlânâ; esto pone de manifiesto la presencia y el efecto del amor divino en cada capa del universo.
Abandono del Ego y Unidad en el Camino del Amor
La enseñanza de Mevlânâ tiene como objetivo unirse a Alá trascendiendo los límites del ego. Esta unidad requiere purificarse del nafs-i emmare. La referencia al Profeta Yusuf en el texto original simboliza este proceso; la inclinación de Yusuf mientras miraba Egipto es una expresión de abandono del yo y orientación hacia Alá. En el camino del amor, uno se refugia en Mevlânâ como un sarık (velo), pero lo más importante es que tanto el velo como la cabeza se entreguen a este éxtasis del amor. Porque la verdadera sumisión no está solo en la apariencia externa, sino en adoptar el amor divino en todo el corazón y la mente. En este punto, Mevlânâ recuerda al hombre que el camino para liberarse de su propio yo y alcanzar a Alá es difícil pero gratificante.
La Profundidad de la Existencia y los Límites de la Expresión del Amor
Mevlânâ enfatiza la profundidad de la existencia y la inexpresabilidad del amor. La pregunta: “¿Qué hay en este jardín si el alma no ha visto la dicha?”, señala la vacuidad de los placeres mundanos y la verdadera felicidad posible solo a través del amor divino. Sin la gracia del amor, el fundamento de la vida se vuelve insustancial. El asamblea establecida con la llegada de Şems-i Tebrizi al corazón crea una atmósfera que abre la puerta del amor y embriaga las paredes; esto demuestra que el amor es una fuerza que trasciende los límites e influye en todo. Mevlânâ afirma que la expresión del amor no está limitada por las palabras, sino que es una experiencia sagrada que debe sentirse en lo profundo del corazón, y expresa que el secreto del amor debe permanecer oculto al decir: “que las palabras en la tabla del corazón no se escriban”. Esta confidencialidad es una forma de preservar la profundidad del amor y elevarlo; porque algunas verdades solo pueden transmitirse de corazón a corazón.

