Sumisión al Amor y la Relatividad de la Sunna
Mevlânâ Celaleddin Rûmi define el amor como la forma más elevada de adoración. A sus ojos, servir al amor es un deber obligatorio; otras obligaciones religiosas palidecen a la sombra de este amor. Este enfoque puede parecer contradictorio con los principios fundamentales de la ética islámica, pero el amor al que se refiere Mevlana es una profunda conexión con el amor divino y representa una verdad que trasciende todos los deberes para quien lo experimenta. Se enfatiza la importancia del amor experimentado con la sinceridad del corazón más allá de las rígidas reglas de las prácticas religiosas tradicionales; porque este amor hace sentir a la humanidad más cerca de su Creador y lo dirige hacia el amor con todo su ser.
Integración con el Amor y Superación del Ego
En las obras de Mevlana, el amor no es solo un sentimiento, sino también un proceso de transformación. El amante comienza jugando con el amor y con el tiempo siente repugnancia por él; esta situación expresa la desesperación del nafs-i emmare (el yo poseído por los deseos mundanos) ante la profundidad del amor. El amor trasciende a una persona más allá de sus límites y lo libera de las cadenas de su existencia transitoria. Mevlana pregunta cómo el amor puede pesar sobre una persona como si tuviera un brazo y una ala atados, explicando que el verdadero amor es una fuerza liberadora para el individuo; esta liberación solo es posible al liberarse de la esclavitud del ego.
Unidad y Reflejo de la Belleza Divina
En Mevlana, el amor es un importante reflejo de la comprensión de la unidad de la existencia (vahdet-i varidiyye). Él expresa que con el profundo anhelo por la belleza divina, la fuente de toda la belleza en el mundo es la misma. Según Mevlana, cada cosa bella es una manifestación de Dios y el amante puede comprender la verdad al integrarse con esta manifestación. En este contexto, Mevlânâ enfatiza la singularidad de Şems-i Tebrizi (símbolo del amor divino) diciendo: “en realidad, el más noble de los nobles es Dios y la religión Şems”, afirmando que no hay nada igual a él. Esto demuestra el profundo respeto de Mevlana por la belleza divina y su compromiso con sus reflejos en el mundo.

