DÖRDÜNCÜ FASIL · İkinci Madde
**Segundo Artículo**
Se detallan las naturalezas (nafas) vegetales y animales presentes en el cuerpo humano, así como sus servidores, es decir, las fuerzas que se les atribuyen.
¡Oh, amado! Debe saberse que los expertos en anatomía han dicho: El niño que nace del vientre materno y llega al mundo (al reino de la manifestación) lo hace con cuatro espíritus (arwah).
De esos cuatro espíritus, uno es la naturaleza natural (nafas-i tabi’iyya), otro la naturaleza vegetal (nafas-i nebatî), otro el espíritu animal (ruh-i hayvaniyya) y otro el espíritu humano (ruh-i insaniyya).
La naturaleza natural (nafas-i tabi’iyya): Es una fuerza que conserva las partes del cuerpo e impide su separación. Todo el cuerpo ha sido creado como morada de esta naturaleza. Tiene dos servidores, a quienes se denomina "ligereza" y "gravedad". La fuerza de la ligereza es aquella que tiene inclinación hacia el exterior y el entorno. La fuerza de la gravedad es su contrario, es decir, aquella que se inclina hacia el centro.
La naturaleza vegetal (nafas-i nebatî): Es una fuerza que aumenta la cantidad que extiende y agranda el cuerpo en longitud, anchura y profundidad. El hígado es el lugar de residencia de esta naturaleza. La mencionada naturaleza natural, junto con sus dos servidores, está al servicio de esta naturaleza vegetal. Además de estos, la naturaleza vegetal tiene nueve servidores propios: atracción (cazibe), retención (masike), digestión (hazime), separación (mumeyyize), expulsión (dafi’a), generación (muvellide), conformación (musavvire), nutrición (gadiye) y crecimiento, aumento (namiye).
La atracción (cazibe): Es una fuerza que atrae hacia el interior del cuerpo los alimentos beneficiosos. La fuerza de la atracción realiza esta tarea a través de la fibra longitudinal de la boca superior del estómago, su lugar de residencia.
La retención (masike): Es una fuerza que retiene los alimentos en el estómago. [138/a] La fuerza de la retención realiza esta tarea a través de la fibra oblicua inferior del estómago, su lugar de residencia.
La digestión (hazime): Es una fuerza que transforma y altera los alimentos beneficiosos que son atraídos por la fuerza de la atracción y retenidos por la fuerza de la retención, llevándolos a un estado adecuado para el trabajo de la fuerza generativa, que se explicará más adelante. El resto se mezcla y sirve como alimento a los miembros del cuerpo. A este proceso lo llaman digestión. Esta fuerza realiza esta formación y mezcla en el estómago, el hígado y los vasos sanguíneos, con su calor.
La separación (mumeyyize): Es una fuerza que separa lo denso de lo fino al cocinarse la comida. La fuerza de la separación realiza esta tarea a través de la cara interna del estómago, su lugar de residencia.
La expulsión (dafi’a): Es una fuerza que elimina el exceso o lo que no es adecuado para la nutrición, por dos caminos (conocidos) o a través de los canales apropiados para este propósito. Al igual que un árbol expulsa la resina. Sin embargo, si tal camino no está disponible, la sustancia en exceso se transmite desde un miembro inferior a uno superior, desde un órgano más duro a uno más blando. La fuerza de la expulsión realiza estas tareas reuniéndolas en una fibra tensa y ancha ubicada debajo del estómago.
La generación (muvellide): Es una fuerza que recoge lo más sutil de los alimentos, hasta producir una copia del cuerpo mismo. Así como esta sustancia recogida es semilla en las plantas y esperma (nutfe) en los seres vivos. Esta fuerza es de dos tipos: uno produce el semen tanto en el macho como en la hembra; otro separa la fuerza que se encuentra en el óvulo que llega al útero, mezclándola hasta obtener un temperamento propio para cada órgano. La fuerza generativa realiza esta tarea a través del vaso sanguíneo, su lugar de residencia.
La conformación (musavvire): Es una fuerza que, con el poder de Dios, observa y protege todo lo relacionado con la formación, las mezclas, las medidas, los estados, los vacíos y las aberturas de todos los órganos, hasta el final, y se apropia de los tipos de alimentos para asemejarlos al cuerpo. La fuerza de la conformación realiza esta tarea a través de las arterias, su lugar de residencia.
La nutrición (gadiye): Es una fuerza que transforma el alimento consumido en una copia del que lo consume y devuelve a éste sus partes separadas. La fuerza de la nutrición realiza esta tarea en todos los órganos, su lugar de residencia.
El crecimiento, aumento (namiye): Es una fuerza que aumenta todo el cuerpo según su proporción natural y adecuación, ayudando a su crecimiento. Crece y se desarrolla con el alimento que entra en el cuerpo. La fuerza de la nutrición realiza esta tarea en todo el cuerpo, su lugar de residencia.
Estas dos naturalezas, junto con sus servidores mencionados, son también los servidores del espíritu animal (ruh-i hayvaniyya), que se explicará más adelante. Por orden del Hâkim y Kâdir (el Sabio y Poderoso) Dios, todos ellos se someten a esa naturaleza y le obedecen. El espíritu animal, a su vez, es el jinete del espíritu humano (nafs-i natika).
"Que Dios, que nos libera de Su mandato y nos hace Sus servidores, sea libre de toda imperfección y defecto. Ciertamente, nosotros regresaremos a nuestro Señor. Glorifiquemos a Dios".

