Clásicos del Sufismo · junio 27, 2026

Los Secretos del Ser y el Insan-i Kamil: Reflexiones del Futuhât al-Makkiyya de Muhyiddin Arabi

Manifestación de la Luz y la Imagen del Profeta La obra Futuhât al-Makkiyya de Muhyiddin Ibnü’l-Arabî ofrece una profunda reflexión sobre los orígenes del ser. En esta reflexión, el ‘Felek’, es decir, el …

Manifestación de la Luz y la Imagen del Profeta

La obra Futuhât al-Makkiyya de Muhyiddin Ibnü’l-Arabî ofrece una profunda reflexión sobre los orígenes del ser. En esta reflexión, el ‘Felek’, es decir, el universo, se define como una manifestación del origen del ser. La Luz (Nur), que emana del grado de generosidad de Dios, ilumina y da forma a todo en este universo. Nuestro Profeta (s.a.v.) recibió la primera efusión de esta Luz, llegando al mundo como una imagen suya. Esto demuestra que el Profeta es un modelo perfecto para ser imitado por la humanidad, al mismo tiempo que apunta a los orígenes divinos del ser; enfatizando la posibilidad de que el hombre se aproxime a esa luz divina.

El Legado de Adán y la Unidad de la Humanidad

Ibnü’l-Arabî vee a Adán no solo como el primer hombre, sino también como el padre de toda la humanidad. Desde una perspectiva espiritual, Adán señala el origen común de los hombres; esto forma la base de la unidad humana enfatizada por el sufismo islámico. El papel del cuerpo de Adán también es importante porque los elementos son como madre y padre para Adán; es decir, los componentes básicos de la existencia. Esta perspectiva requiere comprender tanto los aspectos materiales como los espirituales del hombre; ya que el hombre es un reflejo del universo y abre las puertas a la verdad divina con los secretos que contiene. La humanidad proviene de una raíz común con los hijos de Adán, lo que significa que cada persona tiene una responsabilidad hacia la otra.

Existencia y Conciencia: El Decreto Divino

Mühyiddin Arabi afirma que la existencia es un proceso de devenir, enfatizando que todo depende del decreto divino. Para que algo exista, primero debe haber una causa y un espacio; esto solo es posible mediante la voluntad de Dios. Comprender la verdad de la existencia es imposible sin Su conocimiento y poder. El hombre debe darse cuenta de que su propio ser y sus acciones están moldeados por el decreto de Dios. Esta comprensión trae consigo sentimientos de humildad y gratitud; porque el hombre se da cuenta de que su existencia depende totalmente de Dios.

Los Niveles del Berzaj y el Insan-i Kamil

El Futuhât al-Makkiyya también incluye una descripción del mundo del Berzaj posterior a la muerte. En este mundo, los espíritus se reúnen bajo el dominio de las verdades volátiles. Una figura de un pez con seis cientos alas, como vicario del Berzaj, es un símbolo de desarrollo espiritual y guía divina. Cuando el hombre es resucitado de la tumba, tiene el potencial de entrar en diferentes formas gracias al conocimiento y la comprensión correctos; esto significa que el paraíso es un mercado de favores celestiales. El hombre que avanza por estos niveles se acerca a alcanzar el ideal del Insan-i Kamil; es decir, alguien que ama y es amado, quien educa y es educado.