ÜÇÜNCÜ FEN · İKİNCİ BÂB · BİRİNCİ FASIL · İkinci Madde
**Segundo Artículo**
Sobre la calamidad de la saciedad y las virtudes del hambre.
¡Oh, amado! Debe saberse que los amigos de Dios han dicho: El conocimiento de aquel que solo conoce la bendición en comer y beber es escaso, y su tormento es grande. La saciedad disminuye el valor de la razón, corrompe la sabiduría en un vientre lleno. La saciedad es la fuente de las enfermedades, mientras que el hambre es el remedio más beneficioso. Permanecer constantemente saciado causa diversas enfermedades y aflicciones. Comer poco significa pocas enfermedades. Comer mucho atrae enfermedades, arruina los sueños. Mantener constantemente el vientre lleno atrae enfermedades e impide la sabiduría. Comer en exceso da dureza al corazón y angustia, y enfermedad al cuerpo.
Aquel a quien Alá le concede ayuda y bondad, Él purifica su vientre del alimento y de lo prohibido. A aquel a quien Alá desea bien, le inspira poca comida, poco sueño y poco hablar. Quien no experimenta hambre no puede encontrar claridad en el pensamiento. Comer demasiado es perjudicial para el hombre. Dormir mucho es tristeza y aflicción. El que come poco tiene pocos problemas y una salud duradera. La salud y la plenitud del vientre no pueden coexistir. El hambre no es enfermedad, pues aquel que cultiva diversos deseos alimenticios invita a diversas enfermedades, destruyendo su salud y bienestar. El hambre es el sustento de los profetas, el rango de los santos. El hambre es un océano de razón e inteligencia; es la lluvia de las nubes de sabiduría. El hambre es el alivio del alma y la revelación de los detalles más sutiles del cuerpo. El hambre es el remedio para las preocupaciones innecesarias y el pulimento de la mente. El hambre es el sustento del alma y la curación del corazón herido. El hambre es el fruto del árbol de la salud, la ornamentación de la cualidad de la castidad (virtud). El hambre es el regalo inicial y el medio de transporte del camino espiritual. El hambre es el alivio de las preocupaciones y el sustento de la curación. El hambre es la corrección y purificación de los amigos, y el tormento de los enemigos. El hambre es la purificación del alma y la fuente de las conquistas espirituales. El hambre es el destructor del ejército de la codicia, el soldado más fuerte y la ornamentación de los mensajeros del asombro. El hambre es la muerte de los deseos del ego, la vida para la alegría del corazón y la felicidad. Inspira a la mente con sutilezas científicas [208/a] y le da vida.
Para el amante de la devoción, el hambre es una pausa; para el amante de la ascetismo, el hambre es sabiduría. El hambre de los conocedores es pureza y limpieza, el hambre del amante es cercanía, y el hambre de aquel que alcanza la unión (espiritual) es purificación. El hambre humilla al ego y otorga atención para alcanzar sutilezas e iluminación divina. La luz de la sabiduría del conocedor apaga durante días el fuego del hambre. Cuando come algo, se contenta con cinco o diez bocados.
La sugestión del diablo es la luna llena, y su campo es el vientre lleno. Quien ayuna un día por complacer a Alá, abre una puerta de sabiduría en su corazón. El hambre da conocimiento e inteligencia, mientras que la saciedad da tiranía e ignorancia. La comida más pura es el hambre. El hombre del ego es muy impaciente con el hambre. El hambre es el banquete del Noble Señor. La saciedad es la pérdida de razón e inteligencia. Aquel que corta al animal del ego con el hambre, obtiene ganancia con la luz del conocimiento en su corazón.
**Verso**
Aquel que cierra su boca, contempla el mundo.
¡Ojalá el pueblo enemigo encontrara y comiera los bocados de los cuales disfrutamos!
Quien come hasta saciarse se asemeja a un animal. El hambre es un alimento concedido por Alá en la tierra con el cual los cuerpos de los santos se satisfacen. El vientre es el enemigo del hombre. La comida del hombre sabio es la pobreza; su sueño, la victoria. El conocimiento y la sabiduría residen en el hambriento. La ignorancia y la rebelión provienen del saciado. La alegría y el placer que hay en el hambre, están negados a los reyes de la tierra, pues el hambre es un banquete concedido por Alá a cuerpos especiales.
**Estrofa**
1-Ha llegado el mes de Ramadán, ¡oh amigo de rostro lunar!
Que este ayunador y dormilón sea poco, para que tu corazón se construya.
2-Vacíate y embellece; sé como un ney, encuentra el espíritu puro.
Como un ney, respira lleno; disfruta del azúcar y el helva.
3-Este río de mi vientre debe ser purificado cada año.
Para que la fuente de vida en el alma, reviva la tierra del cuerpo.
4-Con el ayuno, purifica tu cuerpo y alma; evita comer pan.
Que se llene el vino espiritual, para que cada célula esté embriagada.
5-No olvides estos momentos; escúchalos bien;
Desborda como ríos; para que tu corazón sea un mar.
6-El hambre es la comida de Alá, el sustento del alma vigilante.
Él ha dado a su siervo un rey, que está extasiado con amor.
7-Alá! Ayer, hoy y siempre; permanece de pie en las vigilias nocturnas, ayunando durante el día.
Llena tu corazón de amor, trasciende; deja la forma, encuentra el significado.

