SECCIÓN DE LA ORACIÓN · 31 – ELEVAR LA VOZ EN LA LLAMADA A LA ORACIÓN



515 – Según se transmitió de Abū Hurayra (que Allah esté complacido con él): el Mensajero de Dios (la paz y las bendiciones sean con él) dijo: “El pecado del mu’adhdhin (el que llama a la oración) será juzgado en proporción a la altura y longitud de su voz. Todo ser húmedo y seco que escuche su voz dará testimonio a su favor. A quien se encuentra en la congregación se le escribe la recompensa de haber realizado veinticinco oraciones. Los errores cometidos entre ambas serán perdonados.” [337]
EXPLICACIÓN
Este hadiz noble informa que cuanto más eleven su voz los mu’adhdhin (los que llaman a la oración), mayor será la recompensa que obtendrán.





516 – De Abū Hurayra (que Allah esté complacido con él): el Mensajero de Dios (la paz y las bendiciones sean con él) dijo: “Cuando se llama a la oración, el shayṭān (Satanás) huye lanzando ventosidades para no oír el adhān (la llamada a la oración). Cuando el adhān termina, regresa; cuando el mu’adhdhin proclama el iqāma (la segunda llamada), se da la vuelta y huye. Cuando termina el iqāma, vuelve de nuevo, hasta que introduce pensamientos entre la persona y su nafs (el ego / alma inferior), diciéndole: ‘Recuerda esto, recuerda aquello’, y así le hace recordar cosas que antes no tenía en mente, hasta que la persona llega a no saber cuántas rak‘āt (unidades de oración) ha realizado.” [338]
EXPLICACIÓN
Cuando el shayṭān escucha el adhān, se incomoda y no encuentra otra salida que huir; como señal de su apuro, se tira ventosidades. O bien, se dice metafóricamente que se tira ventosidades debido a la gran molestia que siente.

