Sunan Abi Dawud · junio 28, 2026

Rasûlullah’ın namaz kıldığı vakit

SECCIÓN DE SALAT · 3 – EL TIEMPO EN QUE EL PROFETA (LA PAZ SEA CON ÉL) ORABA 397 – De Muḥammad bin ʿĀmir, que Allah esté complacido con él, transmitió: De Cābir, que Allah esté complacido con él: Preguntamos al …

SECCIÓN DE SALAT · 3 – EL TIEMPO EN QUE EL PROFETA (LA PAZ SEA CON ÉL) ORABA

Sünen-i Ebû Dâvûd Arapça hadis metni
Sünen-i Ebû Dâvûd Arapça hadis metni
Sünen-i Ebû Dâvûd Arapça hadis metni
Sünen-i Ebû Dâvûd Arapça hadis metni
Sünen-i Ebû Dâvûd Arapça hadis metni

397 – De Muḥammad bin ʿĀmir, que Allah esté complacido con él, transmitió: De Cābir, que Allah esté complacido con él:

Preguntamos al Profeta ﷺ sobre los tiempos en que realizaba sus oraciones. Cābir dijo: El zuhr (oración del mediodía) la realizaba a medio día, el ʿasr (oración de la tarde) cuando el sol estaba vivo, el magrib (oración del atardecer) al ponerse el sol, y el īshā’ (oración nocturna), si había una congregación numerosa la precipitaba, y si era escasa la retrasaba. Y el fadjr (oración del alba) la realizaba durante la penumbra. (256) [276]

EXPLICACIÓN

La vivacidad del sol se refiere a su calor y persistencia de intensidad, o a la continuidad de su brillo. El amarilleamiento del sol se considera como su muerte.

Sünen-i Ebû Dâvûd Arapça hadis metni
Sünen-i Ebû Dâvûd Arapça hadis metni
Sünen-i Ebû Dâvûd Arapça hadis metni
Sünen-i Ebû Dâvûd Arapça hadis metni
Sünen-i Ebû Dâvûd Arapça hadis metni
Sünen-i Ebû Dâvûd Arapça hadis metni

Narrado por Abū Berze, que Allah esté complacido con él:

El Mensajero de Allah, ﷺ, rezaba el rezo del mediodía cuando el sol se ponía, y el rezo de la tarde en un momento en que uno podía ir y volver a la parte más lejana de Medina antes de que el sol se tornara amarillento. Él no veía inconveniente en retrasar el rezo del atardecer hasta un tercio y la mitad de la noche para el rezo nocturno.

Dijo: Pero no le agradaba acostarse sin haber rezado el rezo nocturno, ni hablar después de haberlo rezado. Rezaba el rezo del alba en un momento en que uno podía reconocer el rostro de un amigo que lo conocía. Recitaba entre sesenta y cien versos en la lectura del rezo del alba. [277]